No necesitas un GPS, necesitas una brújula

No necesitas un GPS, necesitas una brújula

Brujula

Desde que me mude a Boston he tenido la necesidad de usar un GPS para llegar a todos lados. El GPS es una de esas maravillas tecnológicas que se han vuelto imprescindibles, sobre todo cuando quieres llegar a un lugar en el que no conoces muy bien el camino. Este pequeño artefacto como arte de magia, calcula en donde te encuentras y te dice por donde debes andar. “Dobla a la derecha,  ahora en 50 mts dobla a la izquierda”. Y cuando te equivocas te dice: “Recalculando” y te da una nueva ruta. Es muy practico y se ha vuelto para muchos de nosotros parte esencial de nuestro estilo de vida. El problema surge cuando después de un tiempo sigues necesitando el GPS. Por ejemplo, yo tengo ya un año viviendo en esta hermosa ciudad pero sigo usando el GPS en rutas que ya conozco por que las recorro muchas veces al mes.  He descubierto que me he vuelto flojo para aprender, para memorizar y para tomar mis propias decisiones a la hora de tomar una ruta que tiene mucho trafico o si una avenida esta cerrada por alguna reparación y si el GPS, me dice que es por ahí, porque esta configurado para tomar solo rutas principales entonces existe un gran problema, seguramente estaré perdido un tiempo.

Hoy me pregunto algo: ¿Cómo le hacían nuestro padres y nuestros abuelos para llegar a sus destinos? Y todavía mas allá ¿Cómo le hacían nuestros antepasados?

Ellos usaban algo que se le llamaba brújula. Un artefacto redondo que solo tiene dos flechas y que la principal apunta siempre al norte. Eso usaron los marineros en tiempos antiguos que descubrieron maravillas en otros países que nunca habían visto sus ojos. Una brújula fue lo que usaron los grandes viajeros, exploradores, arqueólogos y testigos de asombrosos descubrimientos. La asombrosa función de la brújula no esta en decir exactamente que hacer, sino en siempre, siempre señalar el rumbo que se debe seguir.

En la actualidad vivimos sumergidos en excesiva información. Los libros que más se venden son los que nos dan “Las 5 claves” para vivir mejor, para el éxito y la felicidad en cualquier área. Hoy mas que nunca podemos encontrar en internet, en las organizaciones, incluyendo las iglesias demasiados “GPS´s”. Maneras, formas, costumbres que nos tratan de decir como hacer las cosas paso a paso. El problema que descubro en ello es que es muy fácil acostumbrarse a ello y terminar convirtiéndonos en personas flojas para aprender, crear y desarrollar una actitud responsable y madura en la toma de decisiones.

En mi caso me quedo sin aliento ante el numero de cristianos con los que trato constantemente en los que escucho las siguientes ideas:

  • “Caí en este pecado porque nadie me busco en la iglesia”.
  • “Me siento enojado e infeliz por seguir lo que en mi iglesia o mis lideres me dijeron que tenia que hacer y resulto todo mal”.
  • “Estoy cansado que me digan todo el tiempo como debo comportarme, no soy un niño”.
  • “No quise ser abierto de una doble vida que llevaba porque tenia temor lo que en mi iglesia fueran a pensar de mi”

Y la lista de frases podría seguir interminablemente. Lo lamentable es que la mayoría de estas ideas habla de que los ojos están mas puestos en las personas y en la organización que en Dios. Gente que se amolda a una caja que les dice que hacer todo el tiempo, pero que han perdido el “Norte” en sus vidas.

La biblia es muy clara al respecto cuando el autor del libros de Hebreos nos llama a que “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”… Hebreos 12:2 (NVI) Jesús es el norte, Él y solo Él puede darte verdadera fe. Solo Jesús puede dirigir a nuestro verdadero hogar al lado de nuestro Padre celestial.  La biblia no es GPS que nos dice todo lo que tenemos que hacer ni como hacerlo. La biblia es el relato que señala al autor y consumador de nuestra fe. Y como Abraham, el padre de la fe; será nuestra responsabilidad caminar siguiendo la dirección que Dios nos indica. Aunque a veces eso signifique que no todo el tiempo estemos seguros de los pasos que tenemos que dar en casa situación de nuestras vidas, pero mientras mantengamos la dirección correcta, es seguro que el camino se nos revelara a cada paso. Lo descubriremos y nos maravillaremos como lo hicieron esos exploradores de la antigüedad.

Para mi el descubrimiento mas asombroso, mi tesoro de mi caminar en la fe ha sido comprender cada día mas las palabras del salmista, cuando declara: “Deléitate en el Señor,  y él te concederá los deseos de tu corazón”. Salmos 37:4 (NVI)

El Señor y solo Él puede ser mi deleite, mi fuente de alegría, plenitud, seguridad y amor. Y no siendo esto ya suficiente, también Dios nos promete que si nos deleitemos en Él, será Él mismo quien conceda los deseos de nuestros corazones. ¿Qué desea tu corazón? ¡Vamos! ¡Dilo sin miedo! Bueno eso que pensaste Dios quiere concedértelo. Conmigo lo ha hecho. Tengo todo lo que quiero y mucho más. Vivo una de las vidas mas bendecidas que pueda conocer. He aprendido a no conformarme, a no dejar de soñar. Y la razón es que tengo un Dios que puedo disfrutarlo constantemente y que a Él le encanta que yo lo disfrute a Él. Al final soy un consentido de Dios. Y ¿podría esperar menos? Claro que no! ¡Él me ama! Y a ti también. El es mi norte, mi destino. Mi brújula me lleva a él aun cuando no se que hacer paso a paso.

Mi principio de vida es simple: agradarlo, amarlo y honrarlo solo a Él.

El enorme peligro esta en desear mas las bendiciones que Dios nos da, que a la fuente de esas bendiciones. He visto hundirse literalmente a bellas personas en la codicia mas vil, en la inmoralidad mas detestable. Cristianos que se vuelven ciegos, sordos, desnudos espiritualmente y heridos por sus propios actos, solo porque olvidaron la verdadera dirección de sus vidas y se conformaron que una caja les dijera que hacer todo el tiempo, logrando solo aparentar algo que hace mucho ya no tenían: dirección.

Una brújula esta diseñada para que guiarte en medio de las tempestades, la oscuridad. Nunca te dirá “perdida de la señal” cuando pases por túneles oscuros (que molesto es escuchar eso del GPS) y te deje perdido para saber que salida tomar. La brújula lo que hará es guiarte independientemente de la salida o decisiones que tomes. Tener una brújula en tu vida se resume en tener principios inalterables, es mirar hacia el único que no cambia, y es la emoción de no saber que hacer pero tener la certeza de que lo que descubrirás si sigues adelante será todo un “DELEITE”.

Feliz viaje.

¿Y tú? ¿A quien culpas?

¿Y tú? ¿A quien culpas?

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El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias.

Louise Hay

Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.

Gálatas 6:5  (NVI)

Estoy escribiendo este post desde Atlanta Georgia. Lleno de inspiración y gratitud en mi corazón por el presente que estoy viviendo. Entre mas me adentro en mi propia identidad como hijo de Dios y como el hombre que soy, mas consciente soy de que algunas de las armas mas poderosas que usa la maldad para destruir nuestras vidas son la ingratitud y la falta de tomar responsabilidad personal por nuestra vida.

Es sorprendente y diría alarmante como usamos la culpa para dejar nuestra propia responsabilidad a un lado y cargar a los demás con nuestras desgracias, fracasos y  prejuicios.

Algo que esta profundamente comprobado es que las personas maduras miran dentro de si mismas, las inmaduras buscan a quien culpar.

¿Cuántos miembros de iglesias culpan a sus lideres o a los otros miembros de cualquier cosa que pase en sus vidas?

¿Cuántos esposos acusan a sus esposas de sus arranque de ira y de perder el control de su temperamento?

No se diga en el trabajo o cualquier otro lugar donde nos relacionamos con otros seremos humanos.

¿Cómo seria tu vida si dejaras de culpar a otros y tomaras tu responsabilidad?

Me he mudado de casa cerca de 20 ocasiones. Y la mayoría de esas mudanzas ha sido a causa de servir en diferentes lugares donde nuestra iglesia tenga la necesidad. Como misionero y ministro constantemente cambio de lugar dejando detrás de mi una influencia y un trabajo en la vida de las personas. En muchos momentos he visto victorias extraordinarias en los ministerio que Dios me ha permitido servir pero también me he equivocado y en mi inmadurez, falta de preparación, falta de enfoque o de carácter (y podemos sumar y sumar) no deje la mejor influencia posible detrás de mi. Sigo aprendiendo y eso me entusiasma. El punto es que en el momento del cambio, algunas personas que estuvieron conmigo en algún ministerio o grupo; o  el nuevo líder que toma mi  lugar donde yo me encontraba surgen comentario como: “Las cosas están mal por culpa de los lideres que estuvieron antes”, “Miren todo el desastre que el antiguo liderazgo ocasiono”.

Escuchar eso de mi trabajo como líder duele, pero al tener en lo profundo que mi identidad viene de mi Señor y no de mi trabajo, ni de mi posición eso me ayuda a que con humildad poder escuchar y aprender, pero en realidad es algo que escucho constantemente de muchas personas que después de ¡años! Siguen culpando al líder anterior.

La vida ya es difícil por si sola, ¿de verdad queremos que nuestras iglesias, familias y centros de trabajo sean lugares donde llevamos la amargura y ansiedad para descargarla con las personas que nos estiman y aman?

¿Dios se merece nuestros reclamos diarios cuando es Él quien nos regala cada nuevo día?

Como ministro ahora reconozco la importancia de mantener una cultura a mi alrededor de franqueza y honestidad. Cualquier persona en cualquier momento puede hacerme preguntas difíciles, pueden expresar disconformidad y también su indignación si no estoy haciendo bien las cosas. Lo hago por que al final la libertad produce libertad, y la humildad genera humildad. Y el resultado de eso es que después de poder hablar con apertura y respeto de cualquier tema, por muy difícil que parezca es que ya no hay a quien echar la culpa del problema, malentendido o sentimientos heridos. Hablar nos sana a todos y nos hace tomar responsabilidad.

Como padre, como esposo y como siervo, se que soy el único responsable de mis actos, de mis emociones y de mi espiritualidad. ¡Nadie mas! Ni la iglesia, ni el liderazgo, ni mi familia, nadie en lo absoluto tiene la culpa de mis errores, carencias o falta de animo o de fe.

La biblia me asegura que “Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su propia grandeza y sus obras maravillosas.”2 Pedro 1:3 (DHH)

Ya tengo todo lo que necesito, no me falta nada. Todo lo demás solo son regalos, oportunidades, dones recibidos.

¿A quien culpas?

Pero mejor aun pregúntate: ¿Qué sucede cuando culpas a otros?

  1. Evitas el aprendizaje. Todo tiene una enseñanza detrás. Dice la biblia que todo es para bien de los que amamos a Dios. Cuando nos pasamos gran parte de nuestro tiempo señalando quien tiene la culpa de nuestras desgracias quiere decir que nos importa poco lo que Dios tenga preparado para nosotros, que creemos que Dios es un mentiroso o que al final no creemos en Él, ni en Su palabra. ¿Te habías puesto a pensar en eso?
  2. Culpar a los demás evita que trabajemos en equipo.  Cuando son los “demás” lo que fallaron y no yo, eso por si solo levanta una barrera que evita que podamos trabajar como un equipo.  Ya que destruye la confianza de unos en otros. He visto gran talento desperdiciarse solo por una cultura de desconfianza y falta de tomar seriamente responsabilidad. Esto ya no puede seguir pasando sino la consecuencia es que las personas que mas pueden generar cambio en nuestras iglesias y organizaciones no querrán estar con nosotros.

¿Cuál es la solución a este grave problema?

  1. Toma tu responsabilidad. Se que es duro, se que duele. Pero solo así dejaras de estar engañado (a). Al mismo tiempo es algo muy positivo. Hacerte responsable de tu propia vida y emociones y acciones te llevara a disfrutar mucho más de quien eres, de lo que haces y donde estas.  Conozco decenas de grupos que le echan la culpa del estado en que se encuentran al líder anterior que estaba a cargo; el punto es que ¡lo hacen por año! Y lo único que se pierden es de la enorme oportunidad de valorar sus fortaleces, y detectar sus defectos para poder cambiar. Y dejar de pensar que el cambio lo trae una u otra persona.
  2. Agradece. Hace unos minutos acabo presencie una platica impartida por Ann Voscamp. Autora del Best Seller del New York Times, titulado: “One thousand gifts” Donde nos inspiro a hacer una lista de mil dones o bendiciones que tenemos  en nuestra vida y alrededor. El llamado fue a vivir la vida con una actitud de gratitud. Es una triste realidad que vivimos en una de las sociedades mas ansiosas y depresivas de la historia de la humanidad. ¿Qué pasaría si cambiáramos nuestra costumbre de culpar y criticar a los demás y nos dedicáramos a agradecer a Dios primeramente y unos a otros por cada don, detalle, esfuerzo, animo, etc., que recibimos todos los días?

¿Crees que cambiaria en algo tu vida si adoptas esta actitud? Yo te lo aseguro.

Abrazos desde Atlanta.

IGNORA EL MUNDO REAL

IGNORA EL MUNDO REAL

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¿Cuántas veces has dicho o has escuchado la frase “es que en el mundo real no se puede hacer tal o cual cosa”? ¿Cuántos creen en esta frase? ¿Qué es el mundo “real”? Suena como un lugar deprimente donde vivir. Donde las nuevas ideas siempre pierden. Donde los habitantes están llenos de pesimismo y frustración. Ellos siempre asumirán que el mundo no esta listo para cambiar. Son aquellos que dirán sin dudar que la sociedad o tu familia o tu iglesia o tu mismo, no están listos para cambiar, que es mejor dejar las cosas como están.

Si estas lleno de esperanza y ambición, los habitantes del mundo “real” trataran de convencerte de que tus ideas son imposibles. Te dirán que estas perdiendo tu tiempo.

Cuando decidí convertirme en un Coach de vida certificado algunas personas me dijeron que en “el  mundo real” eso no me iba a servir, que mejor comenzara desde abajo en alguna empresa que me quisiera dar una “oportunidad”. Ahora el coaching se perfila como una de las carreras que predominaran en el 2020 y que ahora las grandes organizaciones pagan miles de dólares por recibir ayuda de un coach.

Cuando decidí que quería ser escritor algunos me dijeron que fuera “real” y me dedicara a mi trabajo. Que ningún latino de nuestra iglesia había escrito algún libro hasta ahora. Al día de hoy tengo dos libros publicados, que se leen en todo el continente americano, los cuales he tenido el honor de presentarlos en casi todo México, parte de centro América y ciudades de EUA, con miles de copias vendidas.

Un día soñé con vivir en EUA y poder servir a los ministerios latinos en ese país. Alguien me dijo que tuviera sueños mas “reales”, que eso era muy difícil que pasara. Hoy escribo este post desde mi hogar en una de las ciudades mas bellas de EUA y del mundo: Boston, MA. Y actualmente sirvo en una de las iglesias más dinámicas que conozco, como ministro de tiempo completo en esta ciudad.

Cada vez que tengo la tentación de pensar de forma “realista” necesito recordar que sirvo a un Dios que como relata la Escritura acerca de Abraham:

 Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.

Romanos 4:17 (NVI)

Saber que mi Dios es real, me basta. Lo demás… esta por verse.

¿Cuándo fue la ultima vez que escuchaste que tus sueños no eran “reales”? ¿Qué sentiste? Pero la pregunta mas importante ¿Qué estas haciendo al respecto?

Y nunca olvides lo siguiente: El mundo real no es un lugar, es una excusa. Es una justificación para no tratar.

La idea del “mundo real” me inspiro el libro: REWORK escrito por 37 signals. Mas información de este libro: http://www.37signals.com/rework

Ambientes expansivos. Y tú ¿que ambiente generas?

Ambientes expansivos. Y tú ¿que ambiente generas?

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Te haz preguntado alguna vez ¿Qué ambiente generas a tu alrededor?

Hace algunos días me encontraba manejando  hacia casa. Iba con mi familia de regreso de una actividad de nuestra iglesia. De pronto recibo una llama de un miembro de la iglesia al cual estaba buscando durante el día para hacerle algunas preguntas y después le pedí ciertas cosas. La platica fue muy casual y breve. Al terminar la llamada, mi hijo de 5 años que iba sentado en la parte trasera del auto comento conmigo en tono muy serio: “Yo me siento triste”. Inmediatamente le pregunte la razón de su tristeza:

–       ¿qué sucede hijo?

–       Me siento triste. – Volvió a comentar.

–       Pero platícame porque. ¿qué hace que estés triste? Ahora mi esposa le preguntaba.

–       ¡Es que mi papa siempre le dice a la gente que hacer! Fue la contundente respuesta.

–       ¿Porque te pone triste eso hijo?

–       Por que papá no es Dios, solo es una personita. Y siempre le dice a la gente que hacer.

Yo estaba congelado, no sabia que contestar. ¿Qué le puedes responder a un niño de 5 años que hace esa clase de declaración?

Venían docenas de pensamientos a mi mente: “Pues es parte de mi trabajo”, “¿no se supone que un líder hace eso?”, “Es solo un niño, es muy chico para entender esto”, y muchas ideas más.

Mis pensamientos fueron más profundos: ¿Qué estoy haciendo como para que mi hijo resuma mi trabajo como algo donde solo le digo a la gente que hacer? ¿Eso es el verdadero liderazgo? ¿Jesucristo era conocido como “alguien que solo le dice a la gente que hacer”? Wow!!! Esto era demasiado para ese momento. Tenia dos opciones, una: dejarlo pasar como un comentario infantil, o pensar un poco mas en ello. Así que tome la segunda decisión y medite al respecto. Esto fue lo que resolví con la ayuda de la Palabra de Dios:

33 »Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 34 Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce  al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el Señor—. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.»Jeremías 31:33-34 (NVI)

Dios declara por medio de Jeremías que Él mismo pondría “Su” ley en la mente de su pueblo y la escribiría en su corazón.  O sea que no tengo que presionar a nadie para que haga la voluntad de Dios sino solo ser (si es el caso) una herramienta para que lo que ya Dios hizo de antemano pueda fluir y crecer libremente.

26 Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. 27 Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes. Ezequiel 36:26-27  (NVI)

¿Quien puede hacer que las personas tengan un nuevo corazón? ¿Quién es el único que puede hacer nuevas todas las cosas incluyendo el espíritu, los pensamientos y las acciones?

Estas escrituras me llevaran a pensar cuantas veces he tratado consciente o inconscientemente  tratar de ocupar el lugar de Dios. Recuerdo momentos de angustia por que alguien pecaba o alguien dejaba de asistir a las reuniones de la iglesia o no hacia lo que debía. Pero no era solamente un dolor de amor y preocupación por la vida de un hermano, sino era la angustia generada por la culpabilidad y la idea de que casi era mi responsabilidad de que alguien estuviera tomando ciertas decisiones no acertadas.

Una de mis convicciones actuales es que soy un AGRICULTOR, no un CARPINTERO. ¿qué significa esto? Que solo puedo ayudar a que el ambiente sea propicio para el crecimiento y desarrollo de las semillas. Pero es la semilla la que tiene todo el potencial en si misma de crecer y convertirse en un árbol frondoso y fructífero. Como Pablo escribía:  5 Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. 6 Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. 1 Corintios 3:5-6 (NVI)

Yo solo soy un colaborador, mi deber solo es remover la tierra, señalar las piedras y obstáculos, regar las plantas. En pocas palabras ayudar a generar un ambiente donde el crecimiento encuentre su camino.

No estoy donde estoy para ponerle obstáculos a las personas a mi alrededor. No es para decirles que hacer y que al final si no resulta lo que les dije terminen echándome la culpa por las fallas. Las convicciones no pueden ser prestadas ni impuestas. Solo pueden funcionar cuando son propias. Y el peligro de siempre decirle a las personas que es lo que deben hacer es que a la larga muchas de ellas no encuentran su identidad, ni convicciones en Dios sino más bien en la organización o el liderazgo humano.

EL AMBIENTE ADECUADO

Una de las competencias más importantes de un líder en la actualidad, es saber crear  AMBIENTES EMOCIONALMENTE EXPANSIVOS donde la gente se sienta tan bien, que esté dispuesta a dar lo mejor de sí misma sin que se lo pidan.

El líder sabe gestionar ambientes para generar estas condiciones donde Germina el excelente desempeño.

¿DE QUE ESTA COMPUESTO ESTE AMBIENTE?

Puede haber más características, pero estas cuatro son esenciales:

CURIOSIDAD para dudar de lo conocido y explorar nuevos caminos. Asi que las personas son libres de Preguntar, dudar, observar, soñar, imaginar, decir “no se”.
CONFIANZA para reconocer errores, enmendarlos, aprender y seguir buscando. Existe el ambiente adecuado donde se puede escuchar, mostrar respeto por los demás y sus ideas y apoyo sin limites.  Algo importante es que se puede también reconocer los logros y aciertos. He escuchado tristemente de personas con cierta autoridad que dicen: “No reconozco a las personas para que no se vayan a poner orgullosas”. Esto solo mata la confianza.

AMBICION para generar ideas, para ser original y para tener grandes objetivos.
ALEGRIA para disfrutar el proceso en todos sus momentos sin importar los resultados.

Por lo tanto, el líder que agrega valor a las organizaciones es aquel que crea y mantiene un ambiente donde están presentes estas cuatro emociones.

  • ¿Están presentes estas emociones en su ambiente de trabajo?
  • Si no es así, ¿cuáles si están? ¿cuáles le hacen falta?

 

Es sorprendente ver que Jesús mismo dejo un ambiente en las personas no sentían un compromiso enfermizo de estar siempre a su lado. Mas bien las personas querían estar con él pero también sino no lo querían, si creían que había algo mas importante que estar con él, ellas podían decidirlo libremente. Es obvio el precio que se paga por no estar cerca de Jesús, pero a lo que voy es que Él nunca hizo sentir el peso de su autoridad, ni atemorizo o manipulo  a nadie para que lo siguiera. Estar con Él o abandonarlo era cuestión de cada individuo no de Jesús.

Jesús perdió mas seguidores en un día que muchas de nuestras iglesias en años. Las personas podían sentir la libertad de tomar cualquier decisión. ¿Ustedes también quieren irse? Pregunto Jesús una ocasión a sus discípulos. Eso habla del ambiente que existía entre Jesús y sus discípulos. Un ambiente sin control. Un ambiente donde se respiraba la libertad de ser tal como eres y recibir la ayuda adecuada.

Como Coach de vida una de mis reglas éticas es no decirle a gente que hacer sino ayudar a las personas que me buscan a descubrir por ellas mismas las acciones y cambios que decidan llevar a cabo. Al final también es creer en que Dios ya ha puesto su voluntad en sus mentes y corazones y que mi función como siervo-líder es facilitar ese crecimiento hacia ser semejante a Cristo.

Así que cuando mi hijo me comento lo que pensaba, solo me hizo ver que no solo cuando doy una sesión de coaching debo mantenerme en mi postura de que sean las personas las que declaren de viva voz sus decisiones.

 

Hijo mío, escribo este post esperando el día que lo leas, y juntos recordemos el día que Dios te uso para confirmar mi llamado a ser un agricultor y un facilitador. Porque el lugar del Carpintero y del Alfarero ya están ocupados por alguien infinitamente mas capaz que yo.

 

Líderes inseguros

Inseguridad

Los líderes inseguros piensan que todo tiene que ver con ellos, toda observación o critica lo toman de forma personal, y como resultado, toda acción, toda información, toda decisión debe pasar por su filtro geocéntrico. En una organización, la seguridad fluye hacia abajo. Cuando los líderes son inseguros, con frecuencia proyectan esa inseguridad a las personas bajo su mando. Sino se rompe esa cadena de inseguridad, las personas que están bajo nuestro cuidado sufrirán y sin notarlo harán sufrir a otros que llegaran a la iglesia u organización.

Primero que nada quiero decir que aprecio muchísimo a aquellos que han decidido ver en el liderazgo cristiano un trabajo de servicio y hacerlo suyo aunque eso signifique sacrificios, privaciones o sufrimiento. Aquellos que hacen bien su trabajo son merecedores de aprecio y gratitud como el apóstol Pablo lo declara. Aunque en realidad Jesús mismo dijo que aunque nunca nos muestren aprecio es nuestra responsabilidad hacer lo que hacemos.

Actualmente vivo uno de los momentos más emocionantes de mi cristianismo y de mi trabajo como ministro. Servir en la Iglesia de Cristo de Boston es una de las cosas que cada mañana le agradezco a Dios. Ver el ejemplo de amor, dedicación, compañerismo, respeto y trabajo en equipo ha sido completamente revelador. Tengo compañeros en el liderazgo que generan ambientes que lo que logran es desarrollar a las personas. Lideres que escuchan aun cuando las personas no estén de acuerdo con sus ideas y son seguros de su llamado y de su relación con Dios, dando como resultado un lugar ideal para que el espíritu de Dios trabaje en cada uno. No somos una iglesia perfecta pero hay un esfuerzo real de buscar relaciones cada vez mas inspirantes, sanas y constructivas.

El presente articulo recopila enseñanzas y experiencias de mi camino como líder-siervo y de muchas, muchas platicas actuales con personas preocupadas y deseosas de ver madurar sus iglesias y organizaciones. Es mi oración que las siguientes líneas a unos nos hagan despertar, a otros agradecer y a otros arrepentirse.

El hombre o la mujer que decide servir en esta posición de liderazgo dentro del cuerpo de Cristo siempre enfrentara muchísimos retos, desde humanos hasta espirituales. Pero hay algo que a mi juicio si lo podemos reconocer a tiempo para eliminarlo de nuestras vidas, podremos ser mejores siervos, tendremos menos problemas con las personas a nuestro alrededor y mucho menos estrés del que llegamos a vivir. Ese problema se llama: INSEGURIDAD.

Características:

Gran parte de la inseguridad experimentamos muchos de nosotros se basa en mitos o “creencias limitante” como le llamo yo.

Por ejemplo: El mito del poder. De mantener el poder. Doy un ejemplo para explicar lo siguiente: Mientras más alto asciende una persona, mayor es la posibilidad de una estrepitosa caída, porque en esa posición tiene mucho que perder. Cuando Bernard Madoff fue sentenciado a ciento cincuenta años de prisión por operar la confabulación llamada Ponzi, con un valor de sesenta y cinco mil millones de dólares, él culpó en público a su propio orgullo. En algún momento del pasado, se había enfrentado a un año en el cual habría debido reportar unas pérdidas significativas, pero no pudo «admitir sus fallos como administrador del dinero». No podía aceptar la pérdida de poder y de reputación que una admisión así traería consigo.

Una vez que comenzó a esconder sus debilidades por medio de la estratagema de Ponzi, entonces «ya no podía admitir su error de juicio mientras iba creciendo la operación», pensando siempre que él podría «salir de aquella situación». En ese caso, el poder nace del temor, y a su vez da a luz a más temor.

1.- Hipocresía: Este pecado esta ligado con una actuación insegura de parte del líder. Es muy revelador ver a uno de los pilares de la fe caer redondito en esta actitud. El apóstol Pablo lo relata de esta manera: 11Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable. 12 Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero cuando aquéllos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión.13 Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita. 14 Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo? (Gálatas 2:11-14 NVI)

El gran apóstol Pedro fue hipócrita en una reunión de la iglesia por el miedo de lo que otro grupo de hermanos pensaría de él. Quiso agradar a las personas y desagrado a Dios. Que alegría saber que estaba Pablo ahí para ayudar a su compañero de fe. Que alegría que la biblia no esconde estos relatos. Cuando preferimos esconder nuestras fallas y aparentar que no pasa nada solo se fortalece la inseguridad dentro de nosotros y no permitimos que el cambio y el arrepentimiento lleguen a nuestra vida y liderazgo.

2.- Codependencia: La codependencia se ha definido como «la tendencia que tiene una persona insegura de sí misma a cubrir su inseguridad tratando de agradar a otras personas para ser aprobado o amado». Como vimos en el ultimo ejemplo, un líder fuerte, espiritual y lleno del espíritu santo puede caer en actuar de forma insegura. Pero si el líder no esta alerta de esta característica en su vida puede llegar a volverse co-dependiente.

El líder o pastor co-dependiente siente la necesidad de ser aprobado por otros, y se sacrifica al negarse en sus necesidades básicas a fin de que otras personas puedan aceptar su persona y su ministerio. La negación de uno mismo es un elemento necesario en el trabajo pastoral. La Biblia nos llama a ser siervos si queremos ser líderes. Jesús se negó a todo lo que Él era y se hizo siervo. Los líderes de la iglesia del Nuevo Testamento son un ejemplo de negación de uno mismo por la causa del Reino de Dios. Sin embargo, hay una diferencia entre una saludable negación de uno mismo y una que es co-dependiente. La negación a nosotros mismos descrita en la Biblia es por causa del Reino de Dios, mientras que la negación de nosotros a causa de una conducta co-dependiente es motivada por necesidades enfermizas: al no sentirnos amados, aceptados o aprobados luchamos para que otros llenen en nosotros este vacío.

Jesús dejo muy claro que nuestra alegría no puede depender de nuestros ministerios, ni resultados, ni nuestra posición. La biblia lo muestra de esta manera:

17 Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos:

—Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.

18 —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—. 19 Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. 20 Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.  (Lucas 10:17-20 NVI)

Recuerda que el ministerio no fue diseñado para ser nuestra alegría ni nuestra identidad, sino para que Dios pueda obrar y glorificarse a Él mismo, no al líder.

Si quieres leer mas este punto recomiendo el siguiente link: Pastores co-dependientes.

3.- Dureza en el trato a los demás.  Los lideres inseguros pueden volverse controladores y legalistas. Eso hace que su trato con sus semejantes sea insensible y muchas veces hiriente. Muchos en el nombre de Dios humillan, ridiculizan y lastiman de formas profundas a sus propios hermanos. Una de las raíces de la inseguridad es el miedo: el miedo a no ser suficientemente bueno, a perder la posición, a no ser respetado, a fracasar, etc. Ese miedo puede volvernos ciegos a las necesidades de otros y en lugar de verdaderamente servir y ayudar terminamos controlando, manipulando y tratando a las personas como objetos de nuestra propiedad. O pregúntate algo por un momento ¿qué cosas son las que tratas con mas delicadeza, cuidado y respeto? ¿No son las cosas que no son tuyas o que si so tuyas son muy caras y de mucho valor? ¿Qué cosas son las que es mas fácil descuidar, maltratar o desechar? Una respuesta honesta a estas preguntas puede ayudarnos a discernir si estoy cayendo en ser inseguro.

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4.- Culpar a los demás. Un rasgo común de la inseguridad es no poseer la capacidad de aceptar nuestros errores y pecados. Al ser la apariencia la base de esta actitud esto complica poder tener la humildad de reconocer las fallas y en lugar de eso sentimos la enorme necesidad de señalar las fallas o las incompetencias de los demás. De una u otra manera necesitamos auto-justificarnos. Culpar a los demás ayuda a fortalecer la visión distorsionada de la realidad y a profundizar la inseguridad.

Consecuencias de un liderazgo inseguro:

1.- Falta de fe en los demás. Esta característica daña directamente la familia de Dios. Un líder inseguro no levanta ni permite que otros sobresalgan. Si tu eres un líder pregúntate ¿Las personas que están a tu cuidado están levantándose a tomar responsabilidades? ó ¿Los lideres solo son reciclaje (los mismos de siempre)? ¿Los jóvenes están apasionados por crear nuevos ministerios, ser ministros, ser misioneros? Una frase muy común en este tipo de liderazgo es: “Es que las personas no están preparadas”.

2.- Desperdicio del talento. Como resultado de la falta de fe en los demás, el líder tiene que hacerlo todo él haciendo que las personas a su alrededor no logren desarrollar todo su potencial. Las reuniones con los equipos de trabajo es para comunicar sus decisiones, y no para tomar en cuenta. Dios ha dotado a su pueblo de múltiples talentos y dones que año con año se pierden y se desperdician por culpa de este pecado.

3.- Falta de motivación. Si una persona no es tomada en cuenta, cuando trata de expresar sus sueños, metas, o quejas solo es hecha a un lado. Si no ve que creen en el o ella. Mi pregunta es: ¿Realmente crees que esa persona estará motivada para servir, dar o sacrificar por tu causa?

¿Qué hacer si mi líder es inseguro?

1.- Construye puentes. Es mas fácil destruir que construir. Trata de conocer a la persona que esta detrás del cargo. Y en el proceso muestra tu interés en que las cosas marchen mucho mejor dentro de la organización.

2.- Desarrolla una relación firme con tu líder. Es mayor el numero de personas que se alejan de las iglesias por relaciones rotas y mal trato por parte de algún líder que por doctrinas o ideologías diferentes.

3.- Identifique y aprecie las fortalezas de tu líder. Cuando nos sentimos mal con alguien es difícil hacer esto, pero ayudar a reforzar lo que existe de bueno ayudara en la mayoría de los casos a abrir un camino para trabajar con lo negativo.

4.- Exponga de manera honesta, clara y amorosa las áreas en que su líder puede mejorar. No olvides que cuando tu hablas mal de una persona en lugar de decirle cara a cara lo que sientes y piensas solo refuerzas el sentimiento de inseguridad y las barreras que dividen y generan orgullo se harán mas fuertes.

5.- Armen un plan de acción para mejorar. Cuando queremos ayudar a una persona en algún área no ayuda mucho si solo hablamos de lo mal que nos sentimos. También es necesario pedir acciones especificas que demostrarían arrepentimiento y el cambio esperado. El pueblo de Dios en algunos lugares necesita aprender a pedir lo que necesita de sus lideres y dejar de conformarse con la falsa idea de que “Dios lo puso y ya ni modo”. Al final todos somos hijos de Dios, somos hermanos y todos podemos mejorar si sabemos como hacerlo.

Jesús dio todo lo que tenía por su iglesia. Démosle la alegría de cuidarla como Él mismo lo haría.

Bendiciones desde Boston.

El Sindrome de la Caja

El Sindrome de la Caja

Caja

Advertencia: El contenido de este post es altamente peligroso para aquellos que desean que las cosas sigan igual dentro de sus organizaciones e iglesias. Si tu crees que no tienes nada que cambiar  es mejor que no leas lo que sigue, ¡corres el riesgo de cambiar radicalmente! ¡Advertido estas!

El objetivo de este post lo resumo en las palabras de Wayne Jacobsen en  “aprender  a verdaderamente a depender solamente de Él (Dios) y a reconocer que siempre que responsabilices a otra persona por tu crecimiento espiritual – sea amigo, pastor o autor, ya estas cambiando un pedazo de tu libertad por vivir en una jaula. Solamente podremos experimentar lo verdaderamente maravillosa que es la vida en el Cuerpo, cuando aprendamos a depender de Dios juntos, no explotándonos o usándonos los unos a otros en un intento de conseguir, los unos de los otros, lo que no hallamos en Dios”.

El día de hoy muchas organizaciones, familias e iglesias tienen un mal dentro de ellas que no conocen y que por consiguiente no logran atacarlo con efectividad. Mas bien decimos como los judíos a Jesús: ¿Cómo dices tu que somos esclavos? ¿Nosotros, un problema? ¡Claro que no! – “Tenemos necesidades pero todo esta bajo control”.

Hoy mas que nunca los lideres, pastores, ministros, y toda persona con influencia en cualquier organización necesita preguntarse ¿cómo trato a las personas a mi alrededor?

¿Tienes la necesidad de “mostrarte superior” con las personas a tu alrededor? ¿Cuántas relaciones a tu alrededor están “atascadas”? Que no avanzan, no crecen si no mas bien parece que solo se soportan.

La mayoría de los lideres responderían al primer cuestionamiento de la forma de tratar a las personas con la siguiente respuesta: “Me esfuerzo por tratar a las personas correctamente”. ¿Pero que significa eso?

Cuando las personas a tu alrededor no crecen, cuando es obvio que no toman la misma visión que les tratas de contagiar, cuando los problemas parecen que son los únicos que crecen. En esos momentos el problema mas grande es el no alcanzar a admitir que tenemos un gran problema dentro de nosotros contagiando a toda la organización.

¿Por qué en mi organización, grupo o iglesia nos tratamos tan mal? ¿Por qué parece que la confianza no fluye en mi equipo de trabajo? ¿Por qué las personas con las que hablo primero parece que tienen buenas intenciones e impresionantes valores y principios pero a la hora de actuar sus acciones contradicen sus palabras? Estas y muchas otras preguntas son las que escucho constantemente a mi alrededor.

Mi sueño personal como Coach y ministro es aportar mi grano de arena en la transformación de miles de vidas al rededor del mundo, esta es la razón de este post.

Lo que sucede en miles de organizaciones e iglesias alrededor del mundo es casi similar a la siguiente historia: ¿Ha oído hablar alguna vez de Ignaz Semmel-weis? Semmelweis fue un médico europeo, especializado en obstetricia, que vivió a mitad del siglo XIX. Trabajó en el Hospital General de Viena, una importante institución de investigación, donde intentó llegar hasta el fondo del horrendo índice de mortalidad existente entre las mujeres de la sala de maternidad. En la sección donde trabajaba Semmelweis, el índice de mortalidad era de una por cada diez parturientas. Imagíneselo. Una de cada diez mujeres que llegaban para dar a luz moría. ¿Se imagina esto?

El Hospital General de Viena tenía tan aterradora fama que algunas mujeres llegaban a dar a luz en la calle y sólo después acudían al hospital. »La acumulación de síntomas asociados con esas muertes se conoció como “fiebre puerperal”. La ciencia médica convencional de la época aplicaba un tratamiento separado a cada síntoma. La inflamación significaba que el exceso de sangre causaba la hinchazón, de modo que sangraban al paciente o le aplicaban sanguijuelas. Trataban la fiebre del mismo modo. La respiración dificultosa significaba que el aire era malo, así que mejoraban la ventilación, y así sucesivamente. Pero nada funcionaba. Más de la mitad de las mujeres que contraían la enfermedad morían al cabo de pocos días.

»Los terribles riesgos eran bien conocidos. Semmelweis informó que a las pacientes se las veía con frecuencia “pidiendo de rodillas, retorciéndose las manos”, que se las trasladara a otra sección de la sala de maternidad, donde el índice de mortalidad sólo era de una cada cincuenta, lo que seguía siendo horrible, pero mucho mejor que el índice de una cada diez de la sección de Semmelweis.

»Poco a poco, Semmelweis se obsesionó con el problema, sobre todo al descubrir por qué el índice de mortalidad en una sección de la sala de maternidad era mucho más elevado que en otra sección. La única diferencia evidente entre las dos secciones era que la de Semmelweis estaba atendida por médicos, mientras que la otra estaba atendida por comadronas. No acababa de ver cómo podía eso explicar la diferencia, así que trató de igualar todos los demás factores entre las pacientes de maternidad. Lo estandarizó todo, desde las posturas para dar a luz hasta la ventilación y la dieta. Estandarizó incluso la forma en que se lavaba la ropa. Examinó todas las posibilidades, pero no encontró respuesta alguna. Nada de lo que intentaba suponía una diferencia medible en los índices de mortalidad. Pero entonces ocurrió algo. Durante cuatro meses estuvo fuera, de visita en otro hospital, y tras su regreso descubrió que, durante su ausencia, el índice de mortalidad había descendido significativamente en su sección de la sala.

No sabía por qué, pero estaba claro que había descendido. Se propuso encontrar la razón. Gradualmente, su investigación le llevó a pensar en la posible importancia de la investigación hecha por los médicos en cadáveres.

El Hospital General de Viena era un hospital universitario y de investigación. Muchos de los médicos dividían su tiempo entre la disección de cadáveres y el tratamiento de los pacientes vivos. Nadie había visto ningún problema en esa práctica porque todavía no se tenía un amplio conocimiento de los gérmenes. Lo único que conocían eran los síntomas. Al examinar sus propias prácticas de trabajo y compararlas con los que trabajaron en su puesto durante su ausencia, Semmelweis descubrió que la única diferencia significativa era que él mismo pasaba mucho más tiempo realizando disección de cadáveres. »A partir de esas observaciones, desarrolló una teoría de la fiebre puerperal, que se convirtió en la precursora de la teoría de los gérmenes. Llegó a la conclusión de que «partículas» de los cadáveres y de otros pacientes enfermos se transmitían a los pacientes sanos en las mismas manos de los médicos, así que instituyó de inmediato la política de exigir que todos los médicos se lavaran las manos meticulosamente con una solución de cloruro y lima antes de examinar a cualquier paciente. ¿Y sabe lo que sucedió? El índice de mortalidad descendió inmediatamente a una de cada cien.

¡Los propios médicos eran los portadores!

—Sí. De hecho, Semmelweis comentó con tristeza en cierta ocasión: «Sólo Dios sabe el número de pacientes que murieron prematuramente por mi causa». Imagínese, tener que vivir con eso. Los médicos hacían todo lo que podían, pero lo cierto era que transportaban una enfermedad de la que no sabían nada, que causaba una multitud de síntomas debilitadores, todos los cuales se pudieron prevenir mediante un sencillo acto una vez que se descubrió la causa común de los síntomas, lo que más tarde se identificó como un germen.

Existe un germen similar que se extiende por las organizaciones, un germen del que todos somos portadores en mayor o menor medida, un germen que mata el liderazgo, un germen que provoca multitud de «problemas de grupo». Se trata de un germen que se puede aislar y neutralizar. Yo le llamo: “El síndrome de la caja” o en otras palabras: “El auto engaño”

Un síndrome se caracteriza por agrupar diversos síntomas que caracterizan a una determinada enfermedad o bien describe al grupo de fenómenos propios de una situación específica. Otra definición nos dice que un síndrome es un conjunto de síntomas o signos que conforman un cuadro.

Problemas de liderazgo, falta de motivación, relaciones rotas, desconfianza, chismes, personas frustradas que abandonan la organización, falta de crecimiento y desarrollo por parte de los miembros, escases de liderazgo, solo son síntomas de un mal mayor. Estas cosas solo son parte de un síndrome.

Es por eso que cuando atacamos uno de estos síntomas por separado no pasa otra cosa mas que crear mas frustración y desgaste a nuestro alrededor.

¿Pero que significa esto del síndrome de la caja?

Cuando una persona sobre todo un líder esta dentro de una caja su visión del mundo exterior se deforma y por consiguiente no logra ser realmente efectivo, por el contrario se convierte en una fuente de infección en toda la organización.

¿Cómo entro en “la caja”? Autotraicionandome.

Desarrollemos esto por partes:

1.- Un acto contrario a lo que siento que debería hacer por otro es un acto de auto traición.

  • Cuando estoy en la caja se vuelve verdaderamente importante lo que yo piense de la otra persona. Así que haga lo que haga el otro no importara, solo importaran mis ideas.
  • Un ejemplo: Cuando siento que debo hablar con la persona que me ofendió, pero no lo hago por temor, inseguridad o cualquier otra excusa y mas bien comienzo a criticar y a hablar mal de la persona con otros, entonces estoy cayendo en un acto de auto traición.

 

2.- Cuando me auto traiciono a mi mismo empiezo a ver el mundo de una forma que justifica mi auto traición  

  • Mis pensamientos y sentimientos empiezan a decirme que tengo justificación  a comportarme como lo hago.
  • Comienzo a ver a la gente peor después de la auto traición.
  • ¿Cuándo nuestras necesidades, talentos y objetivos son mas importantes que el de los demás? Cuando me auto traiciono.
  • ¿Cuándo los defectos de los demás son el detonante para una actuación egoísta por parte mía? Después de mi auto traición.
  • Usamos los defectos de los demás para justificar nuestro actuar cuando estamos en la caja.
  • Después de la auto traición exageramos los defectos de los demás y justificamos los nuestros.
  • La verdad se convierte en lo que yo quiero que sea al observarla a través de mi auto traición.
  • De esta manera se distorsiona la imagen de los demás y nuestra propia imagen.

3.- Al ver un mundo auto justificado se distorsiona mi visión de la realidad.

4.- Así que, al auto traicionarme a mi mismo entro en la Caja. 

  • En la caja exagero mis virtudes para ignorar mis defectos y concentrarme en los defectos de los demás. Y como resultado solo me justifico y me auto engaño.
  • Necesito exagerar el valor de aquello que justifica mi auto traición.
  • Una vez en la caja toda mi forma de ser se vuelve “culpabilizadora”.  Ahora pensamientos y sentimientos culpan a la otra persona para fortalecer mi auto justificación.
  • La culpabilización siempre la ocupamos después de la auto traición.
  • A la larga las imágenes auto justificadoras (las ideas que me hacen sentir mejor) se vuelven características mías.

 

5.- Con el transcurso del tiempo ciertas cajas se convierten en características mías y las llevo conmigo.

  • Cuando estoy en la “caja” con respecto a alguien ya no tengo necesidad de traicionar ningún sentimiento.
  • Vivimos tanto tiempo con imágenes auto justificadoras que ya las aplicamos a la mayoría de situaciones que vivimos.
  • Cuando alguien actúa de una manera que desafié  esas imágenes auto justificadoras la consideramos una amenaza. Por otro lado si alguien refuerza con su actitud esas imágenes lo consideramos un aliado.  Y si la actitud no importa para nuestras imágenes auto justificadoras no lo consideramos importante. Al final de cuentas todos son meros objetos cuando estamos en la “Caja”.
  • El no sentir deseos de ayudar a alguien no quiere decir que este fuera de la caja sino que estoy hundido en los mas profundo de ella.
  • La mayoría de las imágenes auto justificadoras son perversiones producidas dentro de la caja, basadas en lo que seria estupendo que ser fuera de la caja.
  • Uno de los resultados de estas imágenes en nuestras vidas es que se vuelve demasiado importante y solo nos preocupa la imagen de mostramos a los demás.
  • ¿Qué emito hacia los demás cuando estoy en la caja? Los culpabilizo. El resultado social de estar en la caja es invitar a que otros se meten en su propia caja respecto a mi. Y al ver la actitud de ellos, eso me invita a permanecer en mi caja. ¿Cuál es el resultado de comportarme de esta manera?

6.- Al estar en la caja, provoco que otros estén también en la caja.

  • Cuando estoy en la caja lo que veo puede ser muy diferente a lo que las personas realmente hacen. NO veo con claridad, no me doy cuenta de la verdad respecto a otros y a mi mismo. Estoy ciego aun a mis propias motivaciones.
  • No vemos a personas quien ayudar sino a objetos a quien culpabilizar. 
  • Mi mayor necesidad en la caja es sentirme justificado. Justificar mis actitudes, justificar mis acciones, mis pensamientos, sentimientos, todo.
  • No importa si la otra persona se esfuerza por cambiar. La caja no me deja ver ni darme cuenta del esfuerzo ni de los cambios.

En la caja necesitamos que la gente falle para seguir culpabilizándolos. Las personas nunca serán lo suficientemente buenos para nuestra visión desde la caja.

¡Que miedo! Necesitamos que las personas sigan fallando y causándonos problemas para poder así mantener nuestras imágenes auto justificadoras. En la caja necesito sentirme aplastado por los demás. Eso fortalece mi idea de que la otra persona es tan mala como yo la acuso que es.

Aunque esto no es nada agradable y lo aborrecemos, la realidad es que estamos engañados.  En la caja provocamos que las personas sigan haciendo lo contrario a lo que en realidad queremos que hagan.

Al final solo nos condenamos a un maltrato mutuo y permanente. Es una danza coordinada de maltrato-justificación-maltrato.

7.- En la caja invitamos al maltrato mutuo y obtenemos justificación mutua. Establecemos razones para permanecer en la caja.

  • Mi caja provoca problemas con los demás, porque cuando estoy en la caja considero que los demás son el problema. Solo fuera de la caja puedo darme cuenta de que el problema esta en mi. La caja al final crea conflictos y esos conflictos se interponen en todo lo que intentamos hacer.
  • No me puedo concentrar en obtener resultados cuando estoy en la caja porque estoy concentrado en mi mismo. Y al mismo tiempo evito que los demás logren resultados al invitarlos con mi actitud a permanecer en la caja.
  • Solucionar el problema de la auto traición es solucionar todos los demás problemas. Todo ese conjunto de lo que llamamos problemas personales realmente tienen su raíz en un solo problema: la auto traición.
  • La clave para solucionar la mayoría de los problemas personales que afectan a las organizaciones esta en descubrir como podemos solucionar la auto traición

Se que en este punto te estarás preguntando, ¿qué hay que hacer para salir de la caja? ¿qué hago para dejar de tratar a los demás como objetos que puedo controlar a mi antojo? Lo dire de esta manera: ¡Deja de autotraicionarte!

En el momento en que dejamos de resistirnos a los demás, estamos fuera de la caja, liberados de los pensamientos y sentimientos autojustificadores.
•Cuando salimos de la caja, podemos ver a las personas de forma diferente.
•Cuando VEO a la persona y No un objeto, estoy fuera de la caja.

 

¿Quieres aprender mas de este tema o aprender como aplicarlo a tu organización o iglesia? Deja tu comentario y tus datos y será un placer para mi ponerme en contacto contigo.

Mi definición del “Síndrome de la caja” y la historia de Ignaz Semmel-weis, han sido inspiradas y tomadas del libro “La caja” publicado por The Arbinger Institute.

Definición de síndrome – Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/sindrome/#ixzz2ZSC6eFkV

¡Liberando el Poder!

Fosforos

 

En las iglesias, las familias y cualquier organización están llenas de humanos y son nuestras relaciones unos con otros las que pueden hacer que la comunidad fracase o vuele hasta alturas nunca antes imaginadas. Este post nace por una enorme pasión de ver cada vez mas personas felices, realizadas, apasionadas y comprometidas en nuestras iglesias y comunidades y no al contrario.

¿Cómo podemos lograr un ambiente adecuado que propicie el crecimiento de las personas? ¿Es posible generar esas condiciones en donde las personas puedan desarrollarse sin ataduras?

Casi todos los días encuentro personas en las iglesias que se comportan y dicen cosas que realmente no sienten.

Existe una terrible realidad dentro y fuera de las organizaciones: ¡no logramos conocernos profundamente! En realidad pareciera que lo impedimos con todas nuestras fuerzas. Esto sucede cuando solo queremos que los demás hagan lo que nosotros deseamos o vivan según  nuestros propios términos, eso imposibilita conocer al otro.

Pareciera que tenemos miedo de comprendernos. Por que al comprender a otra persona corremos el riesgo a ser modificados, a cambiar; y a la mayoría nos da miedo el cambio.

Algunos sistemas de creencias dentro de iglesias y organizaciones hacen sentir a las personas que los tratan como eternos adolescentes. Niños a los que siempre debemos de decirles qué hacer y como hacerlo. Preparando así un futuro incierto en que el resultado son personas dependientes a la opinión de los demás para poder hacer o no hacer algo. Falta de criterio, inmadurez perpetua, raíces de amargura, desconfianza y falta de crecimiento tanto individual como grupal son algunas de las consecuencias de esta forma de pensar.

–       ¡Tengo 40 años y me hacen sentir que no puedo tomar decisiones por mi mismo!

–       ¡No soy un adolescente, porque necesito preguntar para todo lo que tengo que hacer!

–       ¡Estoy cansado de estar en la boca de todo el mundo! Me siento juzgado y etiquetado

Estas y cientos de frases mas escucho cada semana de conocidos, amigos cercanos y lejanos en diferentes comunidades cristianas. Incomprendidos que generan incomprensión alrededor.

Cuando alguien comprende plenamente mis sentimientos, puedo yo aceptarlos con mayor facilidad. La verdadera comprensión lleva a la otra persona a revelarse tal cual es. Es un puente que se tiende entre dos corazones. Vivimos tiempos donde necesitamos ser expertos constructores de puentes y no de murallas.

Un regla de éxito para todo líder, consejero o coach es poseer la capacidad de reducir el temor o la necesidad de defensa, de modo tal que las personas puedan comunicar sus sentimientos libremente.

Un gran error cultural es creer que: “Todas las personas deben pensar, sentir, creer y actuar tal como lo hago yo”. Nos resulta muy difícil permitir que otras personas (padres, hermanos, amigos, etc.) sentir de modo diferente al nuestro en determinados problemas o situaciones y que utilicen su experiencia personal.

Pero la realidad es que cuanto mas comprendido y aceptado se siente un individuo, mas fácil le resulta abandonar los mecanismos de defensa con que ha encarado la vida hasta el momento y comenzar a avanzar hacia su propia maduración.

La vida es un proceso dinámico y cambiante, en el que nada esta congelado. Cuando me veo como parte de un proceso, me doy cuenta de que no puede haber un sistema cerrado de creencias ni un conjunto de formas inamovibles de pensar a los cuales atenerse. Dios mismo fue revelándose progresivamente en la historia de la humanidad como la misma Biblia nos deja ver.  Toda lo escrito en ese sagrado libro apuntó en una dirección: JESUCRISTO. Él es la revelación total de Dios mismo. Pablo el Apóstol lo expresa de esta manera:

23 Antes de venir la fe, la ley nos tenía presos, esperando a que la fe fuera dada a conocer. 24 La ley era para nosotros como el esclavo que vigila a los niños, hasta que viniera Cristo, para que por la fe obtuviéramos la justicia. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos a cargo de ese esclavo que era la ley, 26 pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios, Gálatas 3:23-26  (DHH)

La misma biblia declara que hubo un tiempo para las reglas, el control y los ojos que todo lo observan, como el del tutor que esta encargado de cuidar al hijo del amo mientras este es inmaduro o un niño. Pero también debía llegar el tiempo del crecimiento, del desarrollo de no ser mas vigilado por ese sistema, esa es la era de la fe en Cristo Jesús.

La era en donde los hombres y mujeres son capaces de dar lo mejor de si mismos, hasta sus propias vidas literalmente por su causa. En esta era es donde los hombres y mujeres sin estudios pueden poner a temblar a los representantes de los sistemas religiosos y al mundo entero como Hechos 4:13 (NVI) nos lo relata: “Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús”. Caminar con Jesús nos lleva a ir mas allá de nuestras limitaciones tanto físicas, espirituales, emocionales o mentales, ¡no al contrario!

En Cristo podemos, tenemos, que ser más y no menos. Más seguros, mas confiados, mas valientes, por el poder que actúa en nosotros:

  • La era en la que las personas podían vender sus propiedades y repartir las ganancias entre sus hermanos sin que nadie lo pidiera o exigiera.
  • El tiempo en los misioneros eran los mismos miembros de la iglesia que huían de la despiadada persecución, pero que en lugar de esconderse y  llenarse de miedo y rencor por lo que habían perdido, ahora estaban presentando el Reino de Dios por donde pasaban.
  • Entrega total, sacrificio desmedido, alegría en medio de las más duras pruebas, amor sobrenatural, desarrollo de dones y la libertad para ejercerlos.

¿Esto es lo que vemos en nuestras congregaciones actualmente? ¿Estamos llenos de jóvenes deseosos de ser parte del equipo de liderazgo, tomando responsabilidades en el avance de la obra de Dios?

Vemos personas mas seguras, transformadas, desarrolladas. En muchos casos es un tremendo ¡Si! Y de eso soy testigo.

Tengo la enorme fortuna de estar al lado de seres humanos excepcionales. Personas que siento verdaderamente que les intereso, que en realidad no tengo porque estar de acuerdo con sus ideas, pero que al final de platicar con el eje de la voluntad de Dios dirigiendo nuestras vidas, podemos con gusto someter nuestros pensamientos y acciones a la voluntad de nuestro maestro. Es mi anhelo que todos experimentemos la misma clase de dicha.

A través de estos años he comprendido que toda forma de vida que Dios creo, orgánica y humana tiene el impulso natural de extensión, autonomía, desarrollo, maduración, esas son las capacidades del organismo. ¡Necesitamos comprender esto! No soy yo el que hago crecer a las personas, ni el que las hago madurar, son ellas mismas, esta en su misma naturaleza. Solo puedo funcionar como un facilitador de dicho desarrollo.

¿Cómo puedo mejorar la forma en que ayudo a otros a desarrollarse?

Si puedo crear una relación que, de mi parte, se caracterice por:

  • una autenticidad y transparencia y en la cual pueda yo vivir mis verdaderos sentimientos y pensamientos sin necesidad de ocultarlos;
  • una cálida aceptación y valoración de la otra persona como individuo diferente, y
  • una sensible capacidad de ver a la otra persona y su mundo tal como él lo ve.

Entonces, el otro individuo:

  • experimentará y comprenderá  aspectos de sí mismo anteriormente reprimidos;
  • logrará cada vez mayor integración personal y será más capaz de funcionar con eficacia;
  • Se parecerá cada vez mas a la persona que Dios creo para ser; se volverá más personal, más original y expresivo;
  • Será más emprendedor y se tendrá más confianza;
  • Se tornará más comprensivo,
  • podrá aceptar mejor a los demás, y
  • podrá enfrentar los problemas de la vida de una manera más fácil y adecuada.

Las personas necesitan vivir su propios procesos. Y tal vez la enseñanza se resume en tener relaciones cuyo objetivo consiste por lo general en facilitar el desarrollo. (Padres e hijos, medico y pacientes, docente –alumno, asesor – cliente).

Si tienes la responsabilidad de ayudar a otros en su crecimiento espiritual, pregúntate lo siguiente ¿Estoy lo suficientemente seguro de mi mismo como para admitir la individualidad del otro? ¿puedo permitirle ser lo que es: honesto o falso, infantil o adulto, desesperado o pleno de confianza? ¿puedo otorgarle la libertad de ser? ¿o siento que el otro debería seguir mi consejo, depender de mi en alguna medida o bien tomarme como modelo?

Ahora ¿esto ultimo es malo? No, en lo absoluto. El mismo Apóstol Pablo en varias ocasiones se puso asimismo como modelo a imitar y recomendar que hicieran caso a sus palabras. Solo que muchos no se dan cuenta que, cuando soy incapaz de aceptar a una persona en todos sus aspectos, suele ser porque me siento temeroso o amenazado por alguno de sus sentimientos.

Si considero a la otra persona como a alguien estático, ya diagnosticado  y clasificado, ya modelado por su pasado, contribuyo a confirmar esta hipótesis limitada. Y obviamente las personas a mi alrededor sienten esto y contribuyo a limitarlas. Si, en cambio, lo acepto como un proceso de transformación lo ayudo a confirmar y realizar sus potencialidades.

Pablo lo expresa de esta manera: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva”. (Filipenses 1:6 NTV) ¡Todo somos una obra en proceso! El fin de dicha obra terminara cuando estemos en presencia de nuestro Señor. Mientras estemos en este mundo necesitamos aceptarnos unos a otros como obras en proceso.

Por otro lado, si en una relación  solo veo una oportunidad de reforzar ciertos tipos de ideas pero sin interesarme en su persona, tiendo a confirmarlo como objeto: un objeto básicamente mecánico y manipulable.

Algo realmente revelador es aceptar que una terapia, consejería u otras técnicas de ayuda no proporcionan las motivaciones de crecimiento y desarrollo en un ser humano, esas motivaciones ya existen y están ligadas a la persona. El papel importante de la ayuda es liberar y facilitar esa tendencia del organismo (la persona) hacia el desarrollo o madurez espiritual y hasta psicológica cuando esta se haya bloqueada.

La Biblia lo confirma de esta manera:

“Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne” (Ezequiel 11:19)

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne”. (Ezequiel 36:26)

“Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones”. (2 Corintios 3:3)

Estoy convencido que todos los que hemos nacido de nuevo ya tenemos todo lo que necesitamos dentro de nosotros, pero que la ignorancia, una mentalidad mundana, la falta de disciplina espiritual y varios factores más hacen que no liberemos toda esa fuerza que resucitó al mismo Jesucristo de la tumba.

Así que mi capacidad de crear relaciones que faciliten el desarrollo de otros como personas independientes es una función del desarrollo espiritual que resulta vital en cualquier lugar donde Jesús sea el Señor.

Cuando un individuo se convierte en la persona para la que realmente fue creada:

  1. Deja de utilizar mascaras.
  2. Deja de sentir los “debería”.
  3. Deja de satisfacer expectativas impuestas.
  4. Deja de esforzarse por agradar a los demás.
  5. Comienza a auto-orientarse. (Es responsable de si mismo)
  6. Comienza a ser un proceso (en constante cambio).
  7. Comienza a ser toda la complejidad de su propio ser.
  8. Comienza a abrirse a la experiencia.
  9. Comienza a aceptar a los demás.
  10. Comienza a confiar en lo que Dios puso dentro de si mismo.

El proceso de llegar a desarrollarse cada vez más y más, implica una profunda experiencia de elección personal.

Este es un tipo de aprendizaje que no puede enseñarse, ya que su esencia radica en el autodescubrimiento. Dios no detuvo a Abraham cuando decidió ir a Egipto y meterse en problemas, no detuvo a Pedro de negar a Jesús, no quitó la “espina” del atormentado Pablo.

Mirar a la otra persona como objeto solo promueve la manipulación. Y no somos objetos, somos HIJOS DE DIOS. A esos seres maravillosos son a los que trato de servir con todas las fuerzas que Jesús me da. Y es mi esperanza hacerlo de la mejor manera.

Boston. 28 de Mayo del 2013 *Hoy celebro 18 años de haber tomado la decisión que cambio todo mi destino: bautizarme para el perdón de mis pecados y recibir el don del Espíritu Santo*

 

¿Criticos o Consejeros?

criticar

Una de las enseñanzas mas poderosas que he aprendido a través de 18 años de servir a otros en el rol de liderazgo es el de el poder de la CRITICA.  Si, la critica.

No me refiero al acto malvado de murmurar a las espaldas de los demás, ni de juzgar de manera subjetiva y cobarde a las personas o a las situaciones.

Me refiero a la acción de señalar actos, formas, sistemas y cualquier otra cosa que resulta ofensiva, dañina, destructiva o pecaminosa.

Actualmente una de las cosas que mas valoro a mi alrededor es la crítica y a mis críticos. No digo que sea fácil escucharlos, pero siempre he aprendido algo valioso de ellos. La critica me ha llevado a enfrentar mi orgullo mas escondido, mi oscuridad mas profunda. Como líder he comprendido que la forma en que responda a la critica es de vital importancia. Pero también he aceptado que saber criticar es todo un arte que necesita ser aprendido, sobre todo en los círculos cristianos donde este acto es un tanto cuanto incomprendido y hasta condenable.

Hablemos entonces al respecto:

Culturalmente no estamos preparados para criticar ni para aceptar la critica. Pero cada día estoy mas convencido que este es el momento de aprender a hacer critica, aprender a ser críticos y aprender a como aceptarla en nuestras vidas, trabajos y ministerios.

Por lo que he visto a través de los años en un contexto cristiano las opiniones respecto a la critica están divididas. Algunos afirman que la crítica es necesaria, que la crítica es constructiva, que es necesario criticar, etc. Los contrarios afirman que no debemos criticar, que la crítica es negativa, que pocas veces edifica, que no podemos hablar en términos negativos de otros hermanos, y menos tratándose de predicadores, líderes y pastores. Un versículo de apoyo para el primer grupo puede ser 1 Corintios 2:15 a. “El espiritual juzga todas las cosas”; un versículo de apoyo para el segundo grupo Mateo 7:1No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

Criticar o no criticar. Decir lo que pienso o quedarme callado y orar. Decirle al hermano cuales fueron los errores que cometió o quedarme callado y dejar que siga diciendo y haciendo algo que no está bien. Estas son disyuntivas en las que algunos nos encontramos, por un lado queremos decir algo al respecto, por otro encontramos un sistema que no permite sugerencias, comentarios, críticas.

Quiero preguntarte ¿Qué entiendes por criticar? Para muchos criticar es hablar mal de otra persona, comentar con otros los errores de otras personas, mencionar lo malo, etc. Considero que esta definición errónea es la que nos tiene en problemas, es esa carga negativa que de entrada le podemos a esta palabra lo que no hace estar a favor o en contra de la crítica.

Cuando somos inseguros, orgullosos o inexpertos en asumir por ejemplo roles de liderazgo es muy común malinterpretar la critica como un ataque personal, como un pecado, y terminar diciéndole a la persona que realiza la critica cosas como:

  • “No sabes amar”,
  • “Debes tener fe y esperar a que Dios se haga cargo”.
  • “No deberías sentirte de esa manera”.
  • “Tu también tienes cosas que cambiar”.
  • “No puedes hablar así del ungido de Dios”.
  • “Juzgar es un pecado”.

Ciertamente no podemos negar que en ciertas circunstancias la critica se realiza de forma totalmente negativa y destructiva. Pero no por eso podemos generalizar que toda ella es un acto negativo en si mismo.

Criticar o no criticar. Algunas definiciones:

  • Etimológicamente la palabra crítica (la acción de criticar) está derivada de la palabra criterio, misma raíz, kri, en su objeto de discernir la verdad evidenciando, previamente, la falacia o el error. Cuando mas críticos nacen de un sistema es porque mas personas se dan cuenta que algo esta fallando.
  • Crítica positiva (constructiva) La crítica constructiva es la que propone nuevas soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica. Utilizar la crítica constructiva puede tener efectos muy positivos en un equipo de trabajo o en cualquier grupo de personas que se reúnen por un objetivo común. Sin embargo, será indispensable que el que reciba la crítica no lo vea como algo personal, sino como algo que beneficiará al equipo de trabajo. Asimismo, para que pueda funcionar exitosamente, se requerirá por parte de los individuos involucrados entre otros: altura intelectual, visión de la problemática actual y futura, des-personalización, unidad de dirección y humildad por parte de todos los involucrados. La crítica constructiva es además una forma de criticar el trabajo de otros.
  • La crítica destructiva se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir “eres tonto”, que decir “has hecho una tontería”. En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada.
  • La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que el feedback quiere encontrar soluciones. No es lo mismo decir “arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus actos” y dejarlo solo ahí, que decir “qué puedes aprender de tu error, cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez”.
  • La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones (“lo has hecho todo mal”), mientras que el feedback es muy específico (“has accionado la palanca equivocada”).
  • La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la crítica positiva se centra en el futuro. Importa lo que pasó, pero importa más cómo nos va a servir esto en el futuro.

1 Corintios 2:15 (NVI)  …el que es espiritual lo juzga todo…

Mateo 7:1  (NVI) No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.

A simple vista parece que la biblia puede o contradecirse porque parece que habla de la misma acción. Pero profundicemos un poco mas.

En Mateo 7:1 la palabra utilizada es κρίνω, que significa no solo juzgar, sino también pensar, acordar, condenar, decidir, determinar; y en 1 Corintios 2:15 la palabra utilizada es  νακρίνω que significa escrudiñar, discernir, investigar, observar detenidamente.

 Abre tu boca, juzga con justicia,

Probervios 31:9

Podríamos entonces decir que criticar es valorar un hecho. Mientras que juzgar es proferir una condena sobre la persona o una situación. En este ultimo aspecto solo Dios puede juzgar.

Algunas características importantes con respecto a la critica:

  • Debe ser una valoración objetiva y fundada al respecto de lo que se critica. Un gran error es generalizar (“todo esta mal”, “todos tienen la culpa de lo que pasa”, “siempre han sido así las cosas”, “nunca cambian”) y ser dominado mas por las emociones y eso nos lleva a ser completamente subjetivos y sin bases en nuestros argumentos.

¿Quieres criticar correctamente? ¿Quieres ayudar a las personas que critican algo de ti, de tu organización o dentro de tu familia?

Uno de los aspectos en que como coach ayudo a las organizaciones y ministerios cristianos es a contestar la siguiente pregunta: ¿Cómo ayudar a los críticos a convertirse en consejeros?

Como hemos visto es muy fácil descartar a una persona que expone sus criticas. No importan si las esta haciendo de una manera negativa, llena de emociones y hasta pareciera contradictoria. De verdad ¡No importa! Lo realmente importante es preguntarme ¿cómo ayudo a esta persona para que su critica sea constructiva y se vuelva mi “asesor”? Muchos lideres pierden tantas oportunidades de hacer sentir a su gente como personas realmente importantes, maduras, capaces y llenas de buenas intenciones. En lugar de eso el orgullo, la inmadurez y la incompetencia hace que alejemos a la gente, la lastimemos y hasta la perdamos solo por no haber tenido la capacidad de escuchar verdaderamente y generar una conversación sana que nos lleve a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Pero volviendo a nuestra pregunta de cómo volver una critica un maravilloso consejo, y a nuestros críticos en aliados y asesores poderosos, la respuesta es la siguiente:

  1. Descubrir el propósito positivo oculto tras la critica,
  2. Asegurarse de que la intención positiva este formulada (encuadrada) en términos positivos, y
  3. Convertir la critica en una pregunta, a ser posible formulada en torno a Cómo.

Ejemplo:

¿cuál es tu critica o tu objeción?

  • “Este plan nunca funcionara”.

¿cuál es el valor o la intención positiva que hay detrás de esta critica? ¿qué es lo que tratas de conseguir o preservar a través de tu critica?

  • “Dedicar mis esfuerzos a lograr objetivos que sean alcanzables y oportunos”.

Averiguada la intención ¿cuál es la pregunta sobre el COMO que hay que formular?

  • “¿cómo puedes estar seguro que de este plan atiende a las cuestiones necesarias para alcanzar el objetivo de forma adecuada?”

 

Algunas creencias que una persona que escucha criticas necesita tener:

  • La persona a la que estoy escuchando es inteligente
  • Se encuentra en su propio “Viaje del Héroe”
  • Esta persona puede resolver sus propios problemas, a condición de que pueda pensarlos de cabo a rabo.
  • Lo mas importante que necesita ahora mismo es mi presencia y mi plena atención.
  • Esto es lo mas importante que yo podría estar haciendo ahora mismo.
  • Mi tiempo empleado en escuchar esta persona es valioso y no será en vano.
  • Lo que esta persona tenga que decir también me enriquecerá a mi.
  • Nada es aleatorio. Todo detalle es significativo.
  • Todo es una metáfora de alguna otra cosa.
  • Me siento generoso y agradecido hacia esta persona.

¿Es fácil hacer algo así? Considero que fácil no, pero si muy constructivo, espiritual, nutritivo y edificante.

Siempre que tengas la duda de que hacer, si criticar o no, piensa como eran visto los profetas que “criticaron”, y señalaron los actos malvados tanto del pueblo de Dios como de sus lideres.  Cuando Jesucristo mismo llamo “Raza de víboras” a los dirigentes religiosos o “zorra” al propio rey Herodes. Cuando Pablo señalo la tibieza y el mal uso de los dones a la iglesia de Corinto. Me imagino que nada de esto fue agradable, pero si necesario.

Pero el otro lado es que cuando Jesús fue criticado, cuando Pablo lo fue, podemos aprender muchísimo de sus actitudes al responder a las criticas.

Así que tanto a la hora de hacer criticas como de recibirlas tengamos en mente las palabras del apóstol Pablo:

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.  Efesios 4:29  (LBLA)

Dios les bendiga y espero sus comentarios.