El Sindrome de la Caja

El Sindrome de la Caja

Caja

Advertencia: El contenido de este post es altamente peligroso para aquellos que desean que las cosas sigan igual dentro de sus organizaciones e iglesias. Si tu crees que no tienes nada que cambiar  es mejor que no leas lo que sigue, ¡corres el riesgo de cambiar radicalmente! ¡Advertido estas!

El objetivo de este post lo resumo en las palabras de Wayne Jacobsen en  “aprender  a verdaderamente a depender solamente de Él (Dios) y a reconocer que siempre que responsabilices a otra persona por tu crecimiento espiritual – sea amigo, pastor o autor, ya estas cambiando un pedazo de tu libertad por vivir en una jaula. Solamente podremos experimentar lo verdaderamente maravillosa que es la vida en el Cuerpo, cuando aprendamos a depender de Dios juntos, no explotándonos o usándonos los unos a otros en un intento de conseguir, los unos de los otros, lo que no hallamos en Dios”.

El día de hoy muchas organizaciones, familias e iglesias tienen un mal dentro de ellas que no conocen y que por consiguiente no logran atacarlo con efectividad. Mas bien decimos como los judíos a Jesús: ¿Cómo dices tu que somos esclavos? ¿Nosotros, un problema? ¡Claro que no! – “Tenemos necesidades pero todo esta bajo control”.

Hoy mas que nunca los lideres, pastores, ministros, y toda persona con influencia en cualquier organización necesita preguntarse ¿cómo trato a las personas a mi alrededor?

¿Tienes la necesidad de “mostrarte superior” con las personas a tu alrededor? ¿Cuántas relaciones a tu alrededor están “atascadas”? Que no avanzan, no crecen si no mas bien parece que solo se soportan.

La mayoría de los lideres responderían al primer cuestionamiento de la forma de tratar a las personas con la siguiente respuesta: “Me esfuerzo por tratar a las personas correctamente”. ¿Pero que significa eso?

Cuando las personas a tu alrededor no crecen, cuando es obvio que no toman la misma visión que les tratas de contagiar, cuando los problemas parecen que son los únicos que crecen. En esos momentos el problema mas grande es el no alcanzar a admitir que tenemos un gran problema dentro de nosotros contagiando a toda la organización.

¿Por qué en mi organización, grupo o iglesia nos tratamos tan mal? ¿Por qué parece que la confianza no fluye en mi equipo de trabajo? ¿Por qué las personas con las que hablo primero parece que tienen buenas intenciones e impresionantes valores y principios pero a la hora de actuar sus acciones contradicen sus palabras? Estas y muchas otras preguntas son las que escucho constantemente a mi alrededor.

Mi sueño personal como Coach y ministro es aportar mi grano de arena en la transformación de miles de vidas al rededor del mundo, esta es la razón de este post.

Lo que sucede en miles de organizaciones e iglesias alrededor del mundo es casi similar a la siguiente historia: ¿Ha oído hablar alguna vez de Ignaz Semmel-weis? Semmelweis fue un médico europeo, especializado en obstetricia, que vivió a mitad del siglo XIX. Trabajó en el Hospital General de Viena, una importante institución de investigación, donde intentó llegar hasta el fondo del horrendo índice de mortalidad existente entre las mujeres de la sala de maternidad. En la sección donde trabajaba Semmelweis, el índice de mortalidad era de una por cada diez parturientas. Imagíneselo. Una de cada diez mujeres que llegaban para dar a luz moría. ¿Se imagina esto?

El Hospital General de Viena tenía tan aterradora fama que algunas mujeres llegaban a dar a luz en la calle y sólo después acudían al hospital. »La acumulación de síntomas asociados con esas muertes se conoció como “fiebre puerperal”. La ciencia médica convencional de la época aplicaba un tratamiento separado a cada síntoma. La inflamación significaba que el exceso de sangre causaba la hinchazón, de modo que sangraban al paciente o le aplicaban sanguijuelas. Trataban la fiebre del mismo modo. La respiración dificultosa significaba que el aire era malo, así que mejoraban la ventilación, y así sucesivamente. Pero nada funcionaba. Más de la mitad de las mujeres que contraían la enfermedad morían al cabo de pocos días.

»Los terribles riesgos eran bien conocidos. Semmelweis informó que a las pacientes se las veía con frecuencia “pidiendo de rodillas, retorciéndose las manos”, que se las trasladara a otra sección de la sala de maternidad, donde el índice de mortalidad sólo era de una cada cincuenta, lo que seguía siendo horrible, pero mucho mejor que el índice de una cada diez de la sección de Semmelweis.

»Poco a poco, Semmelweis se obsesionó con el problema, sobre todo al descubrir por qué el índice de mortalidad en una sección de la sala de maternidad era mucho más elevado que en otra sección. La única diferencia evidente entre las dos secciones era que la de Semmelweis estaba atendida por médicos, mientras que la otra estaba atendida por comadronas. No acababa de ver cómo podía eso explicar la diferencia, así que trató de igualar todos los demás factores entre las pacientes de maternidad. Lo estandarizó todo, desde las posturas para dar a luz hasta la ventilación y la dieta. Estandarizó incluso la forma en que se lavaba la ropa. Examinó todas las posibilidades, pero no encontró respuesta alguna. Nada de lo que intentaba suponía una diferencia medible en los índices de mortalidad. Pero entonces ocurrió algo. Durante cuatro meses estuvo fuera, de visita en otro hospital, y tras su regreso descubrió que, durante su ausencia, el índice de mortalidad había descendido significativamente en su sección de la sala.

No sabía por qué, pero estaba claro que había descendido. Se propuso encontrar la razón. Gradualmente, su investigación le llevó a pensar en la posible importancia de la investigación hecha por los médicos en cadáveres.

El Hospital General de Viena era un hospital universitario y de investigación. Muchos de los médicos dividían su tiempo entre la disección de cadáveres y el tratamiento de los pacientes vivos. Nadie había visto ningún problema en esa práctica porque todavía no se tenía un amplio conocimiento de los gérmenes. Lo único que conocían eran los síntomas. Al examinar sus propias prácticas de trabajo y compararlas con los que trabajaron en su puesto durante su ausencia, Semmelweis descubrió que la única diferencia significativa era que él mismo pasaba mucho más tiempo realizando disección de cadáveres. »A partir de esas observaciones, desarrolló una teoría de la fiebre puerperal, que se convirtió en la precursora de la teoría de los gérmenes. Llegó a la conclusión de que «partículas» de los cadáveres y de otros pacientes enfermos se transmitían a los pacientes sanos en las mismas manos de los médicos, así que instituyó de inmediato la política de exigir que todos los médicos se lavaran las manos meticulosamente con una solución de cloruro y lima antes de examinar a cualquier paciente. ¿Y sabe lo que sucedió? El índice de mortalidad descendió inmediatamente a una de cada cien.

¡Los propios médicos eran los portadores!

—Sí. De hecho, Semmelweis comentó con tristeza en cierta ocasión: «Sólo Dios sabe el número de pacientes que murieron prematuramente por mi causa». Imagínese, tener que vivir con eso. Los médicos hacían todo lo que podían, pero lo cierto era que transportaban una enfermedad de la que no sabían nada, que causaba una multitud de síntomas debilitadores, todos los cuales se pudieron prevenir mediante un sencillo acto una vez que se descubrió la causa común de los síntomas, lo que más tarde se identificó como un germen.

Existe un germen similar que se extiende por las organizaciones, un germen del que todos somos portadores en mayor o menor medida, un germen que mata el liderazgo, un germen que provoca multitud de «problemas de grupo». Se trata de un germen que se puede aislar y neutralizar. Yo le llamo: “El síndrome de la caja” o en otras palabras: “El auto engaño”

Un síndrome se caracteriza por agrupar diversos síntomas que caracterizan a una determinada enfermedad o bien describe al grupo de fenómenos propios de una situación específica. Otra definición nos dice que un síndrome es un conjunto de síntomas o signos que conforman un cuadro.

Problemas de liderazgo, falta de motivación, relaciones rotas, desconfianza, chismes, personas frustradas que abandonan la organización, falta de crecimiento y desarrollo por parte de los miembros, escases de liderazgo, solo son síntomas de un mal mayor. Estas cosas solo son parte de un síndrome.

Es por eso que cuando atacamos uno de estos síntomas por separado no pasa otra cosa mas que crear mas frustración y desgaste a nuestro alrededor.

¿Pero que significa esto del síndrome de la caja?

Cuando una persona sobre todo un líder esta dentro de una caja su visión del mundo exterior se deforma y por consiguiente no logra ser realmente efectivo, por el contrario se convierte en una fuente de infección en toda la organización.

¿Cómo entro en “la caja”? Autotraicionandome.

Desarrollemos esto por partes:

1.- Un acto contrario a lo que siento que debería hacer por otro es un acto de auto traición.

  • Cuando estoy en la caja se vuelve verdaderamente importante lo que yo piense de la otra persona. Así que haga lo que haga el otro no importara, solo importaran mis ideas.
  • Un ejemplo: Cuando siento que debo hablar con la persona que me ofendió, pero no lo hago por temor, inseguridad o cualquier otra excusa y mas bien comienzo a criticar y a hablar mal de la persona con otros, entonces estoy cayendo en un acto de auto traición.

 

2.- Cuando me auto traiciono a mi mismo empiezo a ver el mundo de una forma que justifica mi auto traición  

  • Mis pensamientos y sentimientos empiezan a decirme que tengo justificación  a comportarme como lo hago.
  • Comienzo a ver a la gente peor después de la auto traición.
  • ¿Cuándo nuestras necesidades, talentos y objetivos son mas importantes que el de los demás? Cuando me auto traiciono.
  • ¿Cuándo los defectos de los demás son el detonante para una actuación egoísta por parte mía? Después de mi auto traición.
  • Usamos los defectos de los demás para justificar nuestro actuar cuando estamos en la caja.
  • Después de la auto traición exageramos los defectos de los demás y justificamos los nuestros.
  • La verdad se convierte en lo que yo quiero que sea al observarla a través de mi auto traición.
  • De esta manera se distorsiona la imagen de los demás y nuestra propia imagen.

3.- Al ver un mundo auto justificado se distorsiona mi visión de la realidad.

4.- Así que, al auto traicionarme a mi mismo entro en la Caja. 

  • En la caja exagero mis virtudes para ignorar mis defectos y concentrarme en los defectos de los demás. Y como resultado solo me justifico y me auto engaño.
  • Necesito exagerar el valor de aquello que justifica mi auto traición.
  • Una vez en la caja toda mi forma de ser se vuelve “culpabilizadora”.  Ahora pensamientos y sentimientos culpan a la otra persona para fortalecer mi auto justificación.
  • La culpabilización siempre la ocupamos después de la auto traición.
  • A la larga las imágenes auto justificadoras (las ideas que me hacen sentir mejor) se vuelven características mías.

 

5.- Con el transcurso del tiempo ciertas cajas se convierten en características mías y las llevo conmigo.

  • Cuando estoy en la “caja” con respecto a alguien ya no tengo necesidad de traicionar ningún sentimiento.
  • Vivimos tanto tiempo con imágenes auto justificadoras que ya las aplicamos a la mayoría de situaciones que vivimos.
  • Cuando alguien actúa de una manera que desafié  esas imágenes auto justificadoras la consideramos una amenaza. Por otro lado si alguien refuerza con su actitud esas imágenes lo consideramos un aliado.  Y si la actitud no importa para nuestras imágenes auto justificadoras no lo consideramos importante. Al final de cuentas todos son meros objetos cuando estamos en la “Caja”.
  • El no sentir deseos de ayudar a alguien no quiere decir que este fuera de la caja sino que estoy hundido en los mas profundo de ella.
  • La mayoría de las imágenes auto justificadoras son perversiones producidas dentro de la caja, basadas en lo que seria estupendo que ser fuera de la caja.
  • Uno de los resultados de estas imágenes en nuestras vidas es que se vuelve demasiado importante y solo nos preocupa la imagen de mostramos a los demás.
  • ¿Qué emito hacia los demás cuando estoy en la caja? Los culpabilizo. El resultado social de estar en la caja es invitar a que otros se meten en su propia caja respecto a mi. Y al ver la actitud de ellos, eso me invita a permanecer en mi caja. ¿Cuál es el resultado de comportarme de esta manera?

6.- Al estar en la caja, provoco que otros estén también en la caja.

  • Cuando estoy en la caja lo que veo puede ser muy diferente a lo que las personas realmente hacen. NO veo con claridad, no me doy cuenta de la verdad respecto a otros y a mi mismo. Estoy ciego aun a mis propias motivaciones.
  • No vemos a personas quien ayudar sino a objetos a quien culpabilizar. 
  • Mi mayor necesidad en la caja es sentirme justificado. Justificar mis actitudes, justificar mis acciones, mis pensamientos, sentimientos, todo.
  • No importa si la otra persona se esfuerza por cambiar. La caja no me deja ver ni darme cuenta del esfuerzo ni de los cambios.

En la caja necesitamos que la gente falle para seguir culpabilizándolos. Las personas nunca serán lo suficientemente buenos para nuestra visión desde la caja.

¡Que miedo! Necesitamos que las personas sigan fallando y causándonos problemas para poder así mantener nuestras imágenes auto justificadoras. En la caja necesito sentirme aplastado por los demás. Eso fortalece mi idea de que la otra persona es tan mala como yo la acuso que es.

Aunque esto no es nada agradable y lo aborrecemos, la realidad es que estamos engañados.  En la caja provocamos que las personas sigan haciendo lo contrario a lo que en realidad queremos que hagan.

Al final solo nos condenamos a un maltrato mutuo y permanente. Es una danza coordinada de maltrato-justificación-maltrato.

7.- En la caja invitamos al maltrato mutuo y obtenemos justificación mutua. Establecemos razones para permanecer en la caja.

  • Mi caja provoca problemas con los demás, porque cuando estoy en la caja considero que los demás son el problema. Solo fuera de la caja puedo darme cuenta de que el problema esta en mi. La caja al final crea conflictos y esos conflictos se interponen en todo lo que intentamos hacer.
  • No me puedo concentrar en obtener resultados cuando estoy en la caja porque estoy concentrado en mi mismo. Y al mismo tiempo evito que los demás logren resultados al invitarlos con mi actitud a permanecer en la caja.
  • Solucionar el problema de la auto traición es solucionar todos los demás problemas. Todo ese conjunto de lo que llamamos problemas personales realmente tienen su raíz en un solo problema: la auto traición.
  • La clave para solucionar la mayoría de los problemas personales que afectan a las organizaciones esta en descubrir como podemos solucionar la auto traición

Se que en este punto te estarás preguntando, ¿qué hay que hacer para salir de la caja? ¿qué hago para dejar de tratar a los demás como objetos que puedo controlar a mi antojo? Lo dire de esta manera: ¡Deja de autotraicionarte!

En el momento en que dejamos de resistirnos a los demás, estamos fuera de la caja, liberados de los pensamientos y sentimientos autojustificadores.
•Cuando salimos de la caja, podemos ver a las personas de forma diferente.
•Cuando VEO a la persona y No un objeto, estoy fuera de la caja.

 

¿Quieres aprender mas de este tema o aprender como aplicarlo a tu organización o iglesia? Deja tu comentario y tus datos y será un placer para mi ponerme en contacto contigo.

Mi definición del “Síndrome de la caja” y la historia de Ignaz Semmel-weis, han sido inspiradas y tomadas del libro “La caja” publicado por The Arbinger Institute.

Definición de síndrome – Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/sindrome/#ixzz2ZSC6eFkV

Uniendo puntos

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He titulado así ha este post porque quiero compartir con ustedes una breve historia.  Hace 2 años exactamente estaba pasando por una de las etapas de mayor transformación en mi vida. Había dejado de trabajar como ministro después de casi diez años de haberme dedicado en alma y cuerpo a este hermoso llamado. Había dejado mi carrera (me titule como Abogado en la UNAM) a un lado para servir de lleno en la gran comisión de ir y hacer discípulos. Cuando ya no estaba esta posición, ni el sueldo, ni el reconocimiento ni absolutamente nada de lo que en parte me daba seguridad tanto física como emocional me enfrente a la realidad de comenzar de cero. He tenido el privilegio de servir como misionero, ministro para jóvenes, universitarios y solteros cuando era soltero y después como un hombre casado. Siempre fue mas fácil moverme, cambiar de casa, quedarme sin dinero siendo soltero. Pero ¿casado? ¿con un hijo de dos año? ¿qué iba a hacer? Había dejado mi carrera muchos años a tras. No tenia alguna clase de preparación secular (me decía a mi mismo). Fueron varios días y noches en que me sentía desolado, temeroso, ansioso.

Alabo a Dios por la hermosa, talentosa y maravillosa mujer que Dios me dio como esposa. Por medio de ella, mi Dios me dio muchísimo animo y fuerzas.  Dos meses después de aquel cambio en nuestras vidas (ah, porque no solo yo me había quedado sin trabajo, sino también ella) tomamos la decisión de reinventarnos por completo. Así fue como surgió en mi el sueño de convertirme en Coach certificado. Seguía en mi el ardiente deseo de ayudar a las personas a alcanzar sus metas, a ser un facilitador del aprendizaje y la transformación. Con esto en mente tomamos todo el dinero que teníamos en ese momento y entre al TEC de Monterrey para iniciar la certificación. Fueron 9 meses intensos de muchísimo aprendizaje y grandes satisfacción. Y a través de la generosidad de amigos y la siempre ayuda de nuestro Dios se comenzaron a abrir puertas para mi en diferentes trabajos como consultor, coach de vida y ejecutivo y brindando capacitación empresarial. Wow!!! Fue un año emocionante! De estar lleno de pensamientos negativos y de miedo, de luchar por meses contra la amargura y de sentir mucha inseguridad con respecto del futuro, fue maravilloso ver la promesa de Dios cumplirse cuando Él promete: Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Jeremías 29:11 (DHH).

Ahora comprendo la importancia de las palabras de nuestro Señor al apóstol Pablo: “pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9 (NVI)

Siempre pensé que tenia fe, pero comprendí lo que era la fe cuando solo fue eso lo que me quedaba. Creía que amaba a Dios pero supe lo que significaba eso hasta que fue Él toda mi felicidad y mi seguridad.

Cuan importante es a veces perderlo todo y comenzar de nuevo para poder madurar y poder crecer en Cristo.

Pero la razón por la que escribí  este post no es solo contar esto, sino unir los puntos hasta el pasado domingo 23 de Junio del presente año.

En el transcurso de esta aventura de cambio y renovación tuve la oportunidad de trabajar dando cursos de liderazgo y coaching para una institución del gobierno federal. Aquel fue un curso que duro varias semanas. ¿Los participantes? Bueno muchos de ellos me doblaban la edad, lideres en sus respectivos campos, personas admirables y con muchísima experiencia no solo laboral sino de vida. Fue en ese curso donde conocí a una mujer fabulosa, su nombre Diana. Ella siempre se destaco por su frescura, alegría, cuestionamientos profundos y profunda inteligencia. Al finalizar el programa y hacer la despedida correspondiente Diana y yo platicamos y surgió la invitación a poder brindarle coaching a su hija adolescente y a final a ella misma. Durante las sesiones ella pudo vislumbrar su necesidad espiritual y de esta manera también poder compartirle de mi fe. Con mucha hambre espiritual ella accedió a ver a una gran amiga y coach familiar Marcela Mondragón. Desde Noviembre del 2012 ellas estudiaron las escrituras (la biblia) y hasta que este domingo pasado Diana fue bautizada.

La bendición de haber trabajado en aquel lugar y las oportunidades que había allí  para mi parecían lo mas importante. Hoy se que no era ese el plan o por lo menos no todo el plan. Dios tenia un propósito. Claro esta uno eterno para la vida de una gran mujer. El día del bautismo de Diana cerca de 15 familiares y amigos la acompañaron en ese gran momento.

Hoy estoy convencido de una sola cosa: Mi conversión a Dios fue hace muchos años atrás, la renovación de mi mente y de mi alma necesita ser diaria. No hay lugar para rencores, ni amargura, ni para el miedo que paraliza, ni tampoco para la mediocridad ni el conformismo.

Al final es maravilloso poder admirar las alturas a las que podemos llegar con Dios y que en el camino podamos ser usados como instrumentos de su poder y amor.

Escribo estas palabras lleno de gratitud ahora como ministro y evangelista de la Iglesia de Cristo de Boston. ¿Puede ser mejor?

… seguiré conectando los puntos hasta el día de mi muerte para maravillarme de mi Dios y tú?

¡Liberando el Poder!

Fosforos

 

En las iglesias, las familias y cualquier organización están llenas de humanos y son nuestras relaciones unos con otros las que pueden hacer que la comunidad fracase o vuele hasta alturas nunca antes imaginadas. Este post nace por una enorme pasión de ver cada vez mas personas felices, realizadas, apasionadas y comprometidas en nuestras iglesias y comunidades y no al contrario.

¿Cómo podemos lograr un ambiente adecuado que propicie el crecimiento de las personas? ¿Es posible generar esas condiciones en donde las personas puedan desarrollarse sin ataduras?

Casi todos los días encuentro personas en las iglesias que se comportan y dicen cosas que realmente no sienten.

Existe una terrible realidad dentro y fuera de las organizaciones: ¡no logramos conocernos profundamente! En realidad pareciera que lo impedimos con todas nuestras fuerzas. Esto sucede cuando solo queremos que los demás hagan lo que nosotros deseamos o vivan según  nuestros propios términos, eso imposibilita conocer al otro.

Pareciera que tenemos miedo de comprendernos. Por que al comprender a otra persona corremos el riesgo a ser modificados, a cambiar; y a la mayoría nos da miedo el cambio.

Algunos sistemas de creencias dentro de iglesias y organizaciones hacen sentir a las personas que los tratan como eternos adolescentes. Niños a los que siempre debemos de decirles qué hacer y como hacerlo. Preparando así un futuro incierto en que el resultado son personas dependientes a la opinión de los demás para poder hacer o no hacer algo. Falta de criterio, inmadurez perpetua, raíces de amargura, desconfianza y falta de crecimiento tanto individual como grupal son algunas de las consecuencias de esta forma de pensar.

–       ¡Tengo 40 años y me hacen sentir que no puedo tomar decisiones por mi mismo!

–       ¡No soy un adolescente, porque necesito preguntar para todo lo que tengo que hacer!

–       ¡Estoy cansado de estar en la boca de todo el mundo! Me siento juzgado y etiquetado

Estas y cientos de frases mas escucho cada semana de conocidos, amigos cercanos y lejanos en diferentes comunidades cristianas. Incomprendidos que generan incomprensión alrededor.

Cuando alguien comprende plenamente mis sentimientos, puedo yo aceptarlos con mayor facilidad. La verdadera comprensión lleva a la otra persona a revelarse tal cual es. Es un puente que se tiende entre dos corazones. Vivimos tiempos donde necesitamos ser expertos constructores de puentes y no de murallas.

Un regla de éxito para todo líder, consejero o coach es poseer la capacidad de reducir el temor o la necesidad de defensa, de modo tal que las personas puedan comunicar sus sentimientos libremente.

Un gran error cultural es creer que: “Todas las personas deben pensar, sentir, creer y actuar tal como lo hago yo”. Nos resulta muy difícil permitir que otras personas (padres, hermanos, amigos, etc.) sentir de modo diferente al nuestro en determinados problemas o situaciones y que utilicen su experiencia personal.

Pero la realidad es que cuanto mas comprendido y aceptado se siente un individuo, mas fácil le resulta abandonar los mecanismos de defensa con que ha encarado la vida hasta el momento y comenzar a avanzar hacia su propia maduración.

La vida es un proceso dinámico y cambiante, en el que nada esta congelado. Cuando me veo como parte de un proceso, me doy cuenta de que no puede haber un sistema cerrado de creencias ni un conjunto de formas inamovibles de pensar a los cuales atenerse. Dios mismo fue revelándose progresivamente en la historia de la humanidad como la misma Biblia nos deja ver.  Toda lo escrito en ese sagrado libro apuntó en una dirección: JESUCRISTO. Él es la revelación total de Dios mismo. Pablo el Apóstol lo expresa de esta manera:

23 Antes de venir la fe, la ley nos tenía presos, esperando a que la fe fuera dada a conocer. 24 La ley era para nosotros como el esclavo que vigila a los niños, hasta que viniera Cristo, para que por la fe obtuviéramos la justicia. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos a cargo de ese esclavo que era la ley, 26 pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios, Gálatas 3:23-26  (DHH)

La misma biblia declara que hubo un tiempo para las reglas, el control y los ojos que todo lo observan, como el del tutor que esta encargado de cuidar al hijo del amo mientras este es inmaduro o un niño. Pero también debía llegar el tiempo del crecimiento, del desarrollo de no ser mas vigilado por ese sistema, esa es la era de la fe en Cristo Jesús.

La era en donde los hombres y mujeres son capaces de dar lo mejor de si mismos, hasta sus propias vidas literalmente por su causa. En esta era es donde los hombres y mujeres sin estudios pueden poner a temblar a los representantes de los sistemas religiosos y al mundo entero como Hechos 4:13 (NVI) nos lo relata: “Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús”. Caminar con Jesús nos lleva a ir mas allá de nuestras limitaciones tanto físicas, espirituales, emocionales o mentales, ¡no al contrario!

En Cristo podemos, tenemos, que ser más y no menos. Más seguros, mas confiados, mas valientes, por el poder que actúa en nosotros:

  • La era en la que las personas podían vender sus propiedades y repartir las ganancias entre sus hermanos sin que nadie lo pidiera o exigiera.
  • El tiempo en los misioneros eran los mismos miembros de la iglesia que huían de la despiadada persecución, pero que en lugar de esconderse y  llenarse de miedo y rencor por lo que habían perdido, ahora estaban presentando el Reino de Dios por donde pasaban.
  • Entrega total, sacrificio desmedido, alegría en medio de las más duras pruebas, amor sobrenatural, desarrollo de dones y la libertad para ejercerlos.

¿Esto es lo que vemos en nuestras congregaciones actualmente? ¿Estamos llenos de jóvenes deseosos de ser parte del equipo de liderazgo, tomando responsabilidades en el avance de la obra de Dios?

Vemos personas mas seguras, transformadas, desarrolladas. En muchos casos es un tremendo ¡Si! Y de eso soy testigo.

Tengo la enorme fortuna de estar al lado de seres humanos excepcionales. Personas que siento verdaderamente que les intereso, que en realidad no tengo porque estar de acuerdo con sus ideas, pero que al final de platicar con el eje de la voluntad de Dios dirigiendo nuestras vidas, podemos con gusto someter nuestros pensamientos y acciones a la voluntad de nuestro maestro. Es mi anhelo que todos experimentemos la misma clase de dicha.

A través de estos años he comprendido que toda forma de vida que Dios creo, orgánica y humana tiene el impulso natural de extensión, autonomía, desarrollo, maduración, esas son las capacidades del organismo. ¡Necesitamos comprender esto! No soy yo el que hago crecer a las personas, ni el que las hago madurar, son ellas mismas, esta en su misma naturaleza. Solo puedo funcionar como un facilitador de dicho desarrollo.

¿Cómo puedo mejorar la forma en que ayudo a otros a desarrollarse?

Si puedo crear una relación que, de mi parte, se caracterice por:

  • una autenticidad y transparencia y en la cual pueda yo vivir mis verdaderos sentimientos y pensamientos sin necesidad de ocultarlos;
  • una cálida aceptación y valoración de la otra persona como individuo diferente, y
  • una sensible capacidad de ver a la otra persona y su mundo tal como él lo ve.

Entonces, el otro individuo:

  • experimentará y comprenderá  aspectos de sí mismo anteriormente reprimidos;
  • logrará cada vez mayor integración personal y será más capaz de funcionar con eficacia;
  • Se parecerá cada vez mas a la persona que Dios creo para ser; se volverá más personal, más original y expresivo;
  • Será más emprendedor y se tendrá más confianza;
  • Se tornará más comprensivo,
  • podrá aceptar mejor a los demás, y
  • podrá enfrentar los problemas de la vida de una manera más fácil y adecuada.

Las personas necesitan vivir su propios procesos. Y tal vez la enseñanza se resume en tener relaciones cuyo objetivo consiste por lo general en facilitar el desarrollo. (Padres e hijos, medico y pacientes, docente –alumno, asesor – cliente).

Si tienes la responsabilidad de ayudar a otros en su crecimiento espiritual, pregúntate lo siguiente ¿Estoy lo suficientemente seguro de mi mismo como para admitir la individualidad del otro? ¿puedo permitirle ser lo que es: honesto o falso, infantil o adulto, desesperado o pleno de confianza? ¿puedo otorgarle la libertad de ser? ¿o siento que el otro debería seguir mi consejo, depender de mi en alguna medida o bien tomarme como modelo?

Ahora ¿esto ultimo es malo? No, en lo absoluto. El mismo Apóstol Pablo en varias ocasiones se puso asimismo como modelo a imitar y recomendar que hicieran caso a sus palabras. Solo que muchos no se dan cuenta que, cuando soy incapaz de aceptar a una persona en todos sus aspectos, suele ser porque me siento temeroso o amenazado por alguno de sus sentimientos.

Si considero a la otra persona como a alguien estático, ya diagnosticado  y clasificado, ya modelado por su pasado, contribuyo a confirmar esta hipótesis limitada. Y obviamente las personas a mi alrededor sienten esto y contribuyo a limitarlas. Si, en cambio, lo acepto como un proceso de transformación lo ayudo a confirmar y realizar sus potencialidades.

Pablo lo expresa de esta manera: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva”. (Filipenses 1:6 NTV) ¡Todo somos una obra en proceso! El fin de dicha obra terminara cuando estemos en presencia de nuestro Señor. Mientras estemos en este mundo necesitamos aceptarnos unos a otros como obras en proceso.

Por otro lado, si en una relación  solo veo una oportunidad de reforzar ciertos tipos de ideas pero sin interesarme en su persona, tiendo a confirmarlo como objeto: un objeto básicamente mecánico y manipulable.

Algo realmente revelador es aceptar que una terapia, consejería u otras técnicas de ayuda no proporcionan las motivaciones de crecimiento y desarrollo en un ser humano, esas motivaciones ya existen y están ligadas a la persona. El papel importante de la ayuda es liberar y facilitar esa tendencia del organismo (la persona) hacia el desarrollo o madurez espiritual y hasta psicológica cuando esta se haya bloqueada.

La Biblia lo confirma de esta manera:

“Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne” (Ezequiel 11:19)

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne”. (Ezequiel 36:26)

“Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones”. (2 Corintios 3:3)

Estoy convencido que todos los que hemos nacido de nuevo ya tenemos todo lo que necesitamos dentro de nosotros, pero que la ignorancia, una mentalidad mundana, la falta de disciplina espiritual y varios factores más hacen que no liberemos toda esa fuerza que resucitó al mismo Jesucristo de la tumba.

Así que mi capacidad de crear relaciones que faciliten el desarrollo de otros como personas independientes es una función del desarrollo espiritual que resulta vital en cualquier lugar donde Jesús sea el Señor.

Cuando un individuo se convierte en la persona para la que realmente fue creada:

  1. Deja de utilizar mascaras.
  2. Deja de sentir los “debería”.
  3. Deja de satisfacer expectativas impuestas.
  4. Deja de esforzarse por agradar a los demás.
  5. Comienza a auto-orientarse. (Es responsable de si mismo)
  6. Comienza a ser un proceso (en constante cambio).
  7. Comienza a ser toda la complejidad de su propio ser.
  8. Comienza a abrirse a la experiencia.
  9. Comienza a aceptar a los demás.
  10. Comienza a confiar en lo que Dios puso dentro de si mismo.

El proceso de llegar a desarrollarse cada vez más y más, implica una profunda experiencia de elección personal.

Este es un tipo de aprendizaje que no puede enseñarse, ya que su esencia radica en el autodescubrimiento. Dios no detuvo a Abraham cuando decidió ir a Egipto y meterse en problemas, no detuvo a Pedro de negar a Jesús, no quitó la “espina” del atormentado Pablo.

Mirar a la otra persona como objeto solo promueve la manipulación. Y no somos objetos, somos HIJOS DE DIOS. A esos seres maravillosos son a los que trato de servir con todas las fuerzas que Jesús me da. Y es mi esperanza hacerlo de la mejor manera.

Boston. 28 de Mayo del 2013 *Hoy celebro 18 años de haber tomado la decisión que cambio todo mi destino: bautizarme para el perdón de mis pecados y recibir el don del Espíritu Santo*

 

¿Criticos o Consejeros?

criticar

Una de las enseñanzas mas poderosas que he aprendido a través de 18 años de servir a otros en el rol de liderazgo es el de el poder de la CRITICA.  Si, la critica.

No me refiero al acto malvado de murmurar a las espaldas de los demás, ni de juzgar de manera subjetiva y cobarde a las personas o a las situaciones.

Me refiero a la acción de señalar actos, formas, sistemas y cualquier otra cosa que resulta ofensiva, dañina, destructiva o pecaminosa.

Actualmente una de las cosas que mas valoro a mi alrededor es la crítica y a mis críticos. No digo que sea fácil escucharlos, pero siempre he aprendido algo valioso de ellos. La critica me ha llevado a enfrentar mi orgullo mas escondido, mi oscuridad mas profunda. Como líder he comprendido que la forma en que responda a la critica es de vital importancia. Pero también he aceptado que saber criticar es todo un arte que necesita ser aprendido, sobre todo en los círculos cristianos donde este acto es un tanto cuanto incomprendido y hasta condenable.

Hablemos entonces al respecto:

Culturalmente no estamos preparados para criticar ni para aceptar la critica. Pero cada día estoy mas convencido que este es el momento de aprender a hacer critica, aprender a ser críticos y aprender a como aceptarla en nuestras vidas, trabajos y ministerios.

Por lo que he visto a través de los años en un contexto cristiano las opiniones respecto a la critica están divididas. Algunos afirman que la crítica es necesaria, que la crítica es constructiva, que es necesario criticar, etc. Los contrarios afirman que no debemos criticar, que la crítica es negativa, que pocas veces edifica, que no podemos hablar en términos negativos de otros hermanos, y menos tratándose de predicadores, líderes y pastores. Un versículo de apoyo para el primer grupo puede ser 1 Corintios 2:15 a. “El espiritual juzga todas las cosas”; un versículo de apoyo para el segundo grupo Mateo 7:1No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

Criticar o no criticar. Decir lo que pienso o quedarme callado y orar. Decirle al hermano cuales fueron los errores que cometió o quedarme callado y dejar que siga diciendo y haciendo algo que no está bien. Estas son disyuntivas en las que algunos nos encontramos, por un lado queremos decir algo al respecto, por otro encontramos un sistema que no permite sugerencias, comentarios, críticas.

Quiero preguntarte ¿Qué entiendes por criticar? Para muchos criticar es hablar mal de otra persona, comentar con otros los errores de otras personas, mencionar lo malo, etc. Considero que esta definición errónea es la que nos tiene en problemas, es esa carga negativa que de entrada le podemos a esta palabra lo que no hace estar a favor o en contra de la crítica.

Cuando somos inseguros, orgullosos o inexpertos en asumir por ejemplo roles de liderazgo es muy común malinterpretar la critica como un ataque personal, como un pecado, y terminar diciéndole a la persona que realiza la critica cosas como:

  • “No sabes amar”,
  • “Debes tener fe y esperar a que Dios se haga cargo”.
  • “No deberías sentirte de esa manera”.
  • “Tu también tienes cosas que cambiar”.
  • “No puedes hablar así del ungido de Dios”.
  • “Juzgar es un pecado”.

Ciertamente no podemos negar que en ciertas circunstancias la critica se realiza de forma totalmente negativa y destructiva. Pero no por eso podemos generalizar que toda ella es un acto negativo en si mismo.

Criticar o no criticar. Algunas definiciones:

  • Etimológicamente la palabra crítica (la acción de criticar) está derivada de la palabra criterio, misma raíz, kri, en su objeto de discernir la verdad evidenciando, previamente, la falacia o el error. Cuando mas críticos nacen de un sistema es porque mas personas se dan cuenta que algo esta fallando.
  • Crítica positiva (constructiva) La crítica constructiva es la que propone nuevas soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica. Utilizar la crítica constructiva puede tener efectos muy positivos en un equipo de trabajo o en cualquier grupo de personas que se reúnen por un objetivo común. Sin embargo, será indispensable que el que reciba la crítica no lo vea como algo personal, sino como algo que beneficiará al equipo de trabajo. Asimismo, para que pueda funcionar exitosamente, se requerirá por parte de los individuos involucrados entre otros: altura intelectual, visión de la problemática actual y futura, des-personalización, unidad de dirección y humildad por parte de todos los involucrados. La crítica constructiva es además una forma de criticar el trabajo de otros.
  • La crítica destructiva se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir “eres tonto”, que decir “has hecho una tontería”. En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada.
  • La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que el feedback quiere encontrar soluciones. No es lo mismo decir “arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus actos” y dejarlo solo ahí, que decir “qué puedes aprender de tu error, cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez”.
  • La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones (“lo has hecho todo mal”), mientras que el feedback es muy específico (“has accionado la palanca equivocada”).
  • La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la crítica positiva se centra en el futuro. Importa lo que pasó, pero importa más cómo nos va a servir esto en el futuro.

1 Corintios 2:15 (NVI)  …el que es espiritual lo juzga todo…

Mateo 7:1  (NVI) No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.

A simple vista parece que la biblia puede o contradecirse porque parece que habla de la misma acción. Pero profundicemos un poco mas.

En Mateo 7:1 la palabra utilizada es κρίνω, que significa no solo juzgar, sino también pensar, acordar, condenar, decidir, determinar; y en 1 Corintios 2:15 la palabra utilizada es  νακρίνω que significa escrudiñar, discernir, investigar, observar detenidamente.

 Abre tu boca, juzga con justicia,

Probervios 31:9

Podríamos entonces decir que criticar es valorar un hecho. Mientras que juzgar es proferir una condena sobre la persona o una situación. En este ultimo aspecto solo Dios puede juzgar.

Algunas características importantes con respecto a la critica:

  • Debe ser una valoración objetiva y fundada al respecto de lo que se critica. Un gran error es generalizar (“todo esta mal”, “todos tienen la culpa de lo que pasa”, “siempre han sido así las cosas”, “nunca cambian”) y ser dominado mas por las emociones y eso nos lleva a ser completamente subjetivos y sin bases en nuestros argumentos.

¿Quieres criticar correctamente? ¿Quieres ayudar a las personas que critican algo de ti, de tu organización o dentro de tu familia?

Uno de los aspectos en que como coach ayudo a las organizaciones y ministerios cristianos es a contestar la siguiente pregunta: ¿Cómo ayudar a los críticos a convertirse en consejeros?

Como hemos visto es muy fácil descartar a una persona que expone sus criticas. No importan si las esta haciendo de una manera negativa, llena de emociones y hasta pareciera contradictoria. De verdad ¡No importa! Lo realmente importante es preguntarme ¿cómo ayudo a esta persona para que su critica sea constructiva y se vuelva mi “asesor”? Muchos lideres pierden tantas oportunidades de hacer sentir a su gente como personas realmente importantes, maduras, capaces y llenas de buenas intenciones. En lugar de eso el orgullo, la inmadurez y la incompetencia hace que alejemos a la gente, la lastimemos y hasta la perdamos solo por no haber tenido la capacidad de escuchar verdaderamente y generar una conversación sana que nos lleve a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Pero volviendo a nuestra pregunta de cómo volver una critica un maravilloso consejo, y a nuestros críticos en aliados y asesores poderosos, la respuesta es la siguiente:

  1. Descubrir el propósito positivo oculto tras la critica,
  2. Asegurarse de que la intención positiva este formulada (encuadrada) en términos positivos, y
  3. Convertir la critica en una pregunta, a ser posible formulada en torno a Cómo.

Ejemplo:

¿cuál es tu critica o tu objeción?

  • “Este plan nunca funcionara”.

¿cuál es el valor o la intención positiva que hay detrás de esta critica? ¿qué es lo que tratas de conseguir o preservar a través de tu critica?

  • “Dedicar mis esfuerzos a lograr objetivos que sean alcanzables y oportunos”.

Averiguada la intención ¿cuál es la pregunta sobre el COMO que hay que formular?

  • “¿cómo puedes estar seguro que de este plan atiende a las cuestiones necesarias para alcanzar el objetivo de forma adecuada?”

 

Algunas creencias que una persona que escucha criticas necesita tener:

  • La persona a la que estoy escuchando es inteligente
  • Se encuentra en su propio “Viaje del Héroe”
  • Esta persona puede resolver sus propios problemas, a condición de que pueda pensarlos de cabo a rabo.
  • Lo mas importante que necesita ahora mismo es mi presencia y mi plena atención.
  • Esto es lo mas importante que yo podría estar haciendo ahora mismo.
  • Mi tiempo empleado en escuchar esta persona es valioso y no será en vano.
  • Lo que esta persona tenga que decir también me enriquecerá a mi.
  • Nada es aleatorio. Todo detalle es significativo.
  • Todo es una metáfora de alguna otra cosa.
  • Me siento generoso y agradecido hacia esta persona.

¿Es fácil hacer algo así? Considero que fácil no, pero si muy constructivo, espiritual, nutritivo y edificante.

Siempre que tengas la duda de que hacer, si criticar o no, piensa como eran visto los profetas que “criticaron”, y señalaron los actos malvados tanto del pueblo de Dios como de sus lideres.  Cuando Jesucristo mismo llamo “Raza de víboras” a los dirigentes religiosos o “zorra” al propio rey Herodes. Cuando Pablo señalo la tibieza y el mal uso de los dones a la iglesia de Corinto. Me imagino que nada de esto fue agradable, pero si necesario.

Pero el otro lado es que cuando Jesús fue criticado, cuando Pablo lo fue, podemos aprender muchísimo de sus actitudes al responder a las criticas.

Así que tanto a la hora de hacer criticas como de recibirlas tengamos en mente las palabras del apóstol Pablo:

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.  Efesios 4:29  (LBLA)

Dios les bendiga y espero sus comentarios.

Saber Pedir

Pedir

Hace algún tiempo atrás mientras me certificaba como Coach de vida escuche una frase que delineo mucho mi manera actual de pensar y le dio sentido a muchas creencias con las que he vivido los últimos 18 años. La frase es la siguiente:

“Quien no sabe pedir empobrece su vida y esta condenado a vivir con sus propios recursos” 

Cuanta razón tenia Santiago cuando escribió:  “Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden”.  (Santiago 4:2 NVI)

Lograr nuestras metas, sentirnos satisfechos tanto física como emocional y aun espiritualmente tiene muchísimo que ver con saber pedir.

A lo largo de los años en que me he desempeñado como consejero, coach y ministro cristiano, mas confirmo el poder que tiene saber pedir. Constantemente escucho historias de matrimonios dolidos y hasta rotos porque no obtienen el uno del otro lo que necesitan. Hijos lastimados por que sienten que sus padres no saben sus verdaderas necesidades y terminan en malos pasos por no haber encontrado en el hogar lo que necesitaban. Miembros de iglesias frustrados, amargados y hasta acostumbrados con una vida espiritual mediocre o hasta miserable, todo por no saber pedir lo que sus almas necesitan. Trabajadores enojados y rebeldes con sus jefes o en sus centros de trabajo. No saber pedir afecta todas las áreas de la vida.

Pero antes de seguir necesitas hacerte las siguientes preguntas:

¿Tengo claro cuales son mis necesidades? Si las tengo claras ¿Pido ayuda?

Y si no pido, ¿Dónde observo dificultad para pedir?

¿Cuál es el carácter de mis dificultades?

¿Qué me frena?

Existen algunas precondiciones, por así decirlo, que nos llevan a pedir:

  1. Debemos tener el juicio de que algo falta.  “Me falta comunicación con mi pareja”. “Siento que mi jefe en el trabajo no me entiende”. “Me falta disciplina para bajar de peso o administrar mejor mis finanzas”. “Me falta autocontrol, cuando me enojo exploto”. Etc.
  2. Podemos referirnos a este factor como una inquietud.
  3. Pedimos solo aquello que nos interesa. Solo pediremos aquellas cosas que consideremos realmente importantes para nosotros. Cuando no lo pedimos es una indicación de que en lo profundo no lo queremos verdaderamente tanto como decimos quererlo.
  4. Solo pediremos cuando creemos que aquello que falta es posible generarlo. Si, por el contrario, poseo el juicio de que no es posible, consideraré que es absurdo pedirlo. En este punto es donde la mayoría nos enfrentamos con nuestras propias creencias limitantes. Muchas personas a las que les pregunto: ¿Por qué no haz hablado con tu esposa de esto? Lo que contestan es: “Es que ya se lo pedí y no cambio nada” ¿Si ves que hace falta algo en tu iglesia a la que perteneces ¿por qué lo hablas y lo pides? “Es que las cosas ya son así, esto no va a cambiar”

¿Qué ideas bloquean el pedir?

  • “Descubrirán que no sé”
  • “Muestro que soy vulnerable”
  • “Quedo comprometido”
  • “Voy a molestar”
  • “¿Pero quién soy yo para pedirle esto a…?”
  • “Me van a decir que no”
  • “Me pueden decir que no”
  • “Si me dicen que no, me estarían rechazando”, etc.

Como ves, las barreras principales y mas fuertes que tenemos que enfrentar en el arte de pedir no tienen que ver con la otra persona o la familia o la organización a la que pertenecemos. Esas barreras están clavadas en lo mas profundo de nuestro ser. Lo que en realidad nos bloquea a la hora de querer pedir algo que necesitamos son nuestros miedos e inseguridades. El miedo a ser rechazado, a sentirte menos que los demás, el miedo a demostrar que no puedes solo, que no sabes todo y al final el terror a aceptar que solo eres un ser humano que necesita ayuda. Parece irónico pero así es. En el mundo que vivimos se enaltece las apariencias sobre la verdad. Muchas de las personas que vienen a mi por ayuda y yo mismo, cuando me siento insatisfecho, frustrado y cansado de mis malas relaciones con los demás, de no alcanzar lo que deseo u obtener lo que necesito, es porque estamos tratando con todas nuestras fuerzas de aparentar algo que pensamos que la sociedad o nuestros padres, nuestra comunidad o amigos esperan de nosotros.

 

El arte de saber pedir es una de las competencias conversacionales claves  en la vida de los individuos y en el desempeño de las organizaciones.

 

El saber pedir esta ligado por completo al arte de saber conversar y la manera en que usamos nuestro lenguaje. Si alguien gusta este podría ser el tema del siguiente post.

Espero sus comentario y les deseo que todo lo que sus almas y corazones desean les sea cumplido.

“Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre”. (Mateo 7:8)

 

¡Por que quiero ser como tú!

Quiero ser como tu!
Quiero ser como tu!

Un día estando en casa deje de escuchar a mi hijo y me pregunte ¿donde esta?, ¿qué esta haciendo? ¿por qué no hace ruido? (todo padre sabe que esto es señal de preocupación) Le pregunte a mi esposa ¿dónde esta Abner? Ella me comento que estaba en su cuarto. Fuimos a buscarlo y lo que hayamos fue a mi hijo con toda la cara pintada. ¿Por qué hiciste eso hijo? ¿qué estas haciendo? Le pregunte un tanto escandalizado y divertido a la vez. El nos contesto: ¡Es que quiero ser como Papa! (Nota: Yo tengo barba y lo que se pinto en cara era una barba o lo que se le parezca) ¡Mira papá soy como tú!

Fue un momento muy divertido y tardado después tratar de quitarle toda la pintura de la cara.

El tenia solo cuatro años cuando mi hijo no solo pensó sino que actuó para parecerse a mi. Hoy me pregunto ¿él querrá ser como yo en 5 o 10 o 15 años más? ¿mi vida le parecerá lo suficientemente atractiva, interesante y motivante para aún desear ser como yo?

La verdad es que lo que mas deseo es que él encuentre su propia pasión, su propia voz y su propios sueños. No importa si no hace exactamente lo mismo que yo. Pero ¿en que cosas si me gustaría ser una influencia para su presente y su futuro? Esta es una lista de esas cosas:

1.- ¡Nunca satisfecho! Algunos ya se alarmaron seguramente. Escucho constantemente sobre todo en círculos cristianos la idea del contentamiento. La entiendo, la predico y es completamente bíblica, pero no estoy de acuerdo con el contentamiento que raya en la mediocridad, la dejadez y el conformismo. ¡No hijo! ¡Stay hungry! ¡Stay foolish! Como bien lo mencionara Steve Jobs en su celebre discurso. ¡Mantente motivado, siempre creciendo, nunca conformándote!

¡Yo vivo feliz, agradecido, pleno, nunca satisfecho! Se que siempre podemos crecer, aportar, desarrollarnos más y más. Las personas satisfechas con lo que son dejan de intentar más, creen que ya alcanzaron sus metas. Los lideres satisfechos con lo que son y con su trabajo son los mas responsables por matar sus iglesias y organizaciones.

2.- ¡Sueña, actúa! La mujer con quien me case, los libros que he escrito, los lugares y países donde he viajado, los amigos que tengo, la vida que disfruto, todo son resultados de sueños en su momento. Pero los sueños sin acción son solo ilusiones. Hijo: ¡Sueña, sueña en grande, no te limites por lo que digan los demás, es tu vida, solo tienes una, no vivas la vida de nadie mas!¡Actúa en consecuencia de tus sueños!

3.- ¡Se congruente! Con lo piensas, siente y crees. Según el diccionario define como congruencia:  Relación lógica y coherente que se establece entre dos o más cosas.  Hijo: Di cosas que realmente sientas, siempre di la verdad, vive intensamente tus creencias, no busques agradar a nadie solo por adular o quedar bien o por que no te critiquen o por miedo a no ser aceptado. En un tiempo de mi vida ser congruente conmigo mismo me llevo a perder el trabajo en el cual me había desarrollado desde joven, mi única seguridad económica; me llevo a enfrentar la critica, malos entendidos y enfrentar mis temores mas profundos. Pero encontré la verdadera libertad. La libertad de ser yo mismo.

Hijo: Dios te creo y te creo único y especial, con un propósito. Se congruente y encontraras la libertad de vivir el plan de Dios para tu vida.

4.- ¡Ama, honra y respeta a Dios! Mi fe será mi mas grande legado, mi herencia mas importante. Por mi fe encontré y por consiguiente amo, honro y respeto a tu madre. Mi fe me enseño el valor de entregarlo todo por una causa mayor al egoísmo y la vanidad. Nuestra fe grita que debemos terminar lo que comenzamos, que después del sacrificio esta la gloria, que “detrás de toda cruz cargada esta una corona ganada”. Vale la pena ser fiel, vale el sufrimiento ser como Jesucristo. Él es inspirante, innovador, revolucionario, valiente, amigo, compasivo, poderoso y vulnerable a la vez. ¿Quieres ser como alguien? ¡Se como Él! Hijo: El cristianismo es Cristo y nada más. Nunca lo olvides.  Nuestra iglesia es una maravillosa comunidad porque Cristo es el centro, pero eso es lo importante: ¡Jesús es el centro!

Ultima cosa:  Hijo, un dia ya no tendras que pintarte la cara. Eso es seguro.

Evangelismo 3.0 ¿Lo comprendes?

El video que verán a continuación es un claro ejemplo de la realidad en la que vivimos. Las cosas cambian a una velocidad que cuesta mucho trabajo comprender. Los tiempos donde la información fluía a cuentagotas y que habría de buscarse sólo en algunos lugares determinados y especiales, ha terminado; ahora cualquier persona que tenga en sus manos un teléfono inteligente tiene el acceso a una ilimitada fuente de información que sólo puede compararse a destapar un hidrante contra incendios y tratar de tomar agua del mismo.

Como ministro cristiano me hago este tipo de preguntas: ¿Cómo podemos ayudar a evangelizar a esta generación sino logramos entenderla? ¿Solamente invitarlas a reuniones o estudios bíblicos?

En el cristianismo actual -sobre todo quienes desempeñamos el papel de pastores y siervos- debiéramos de comprender mucho mejor palabras como “conectividad”, “fluidez”, “cambio generacional”, “engagement”, “movilidad”, “libertad”, “social network”. No quiero decir que las tendencias de nuestros días tengan que cambiar el mensaje del evangelio, ni siquiera influirlo, pero si poder decir junto con el apóstol Pablo:

20 Cuando he estado entre los judíos me he vuelto como un judío, para ganarlos a ellos; es decir, que para ganar a los que viven bajo la ley de Moisés, yo mismo me he puesto bajo esa ley, aunque en realidad no estoy sujeto a ella. 21 Por otra parte, para ganar a los que no viven bajo la ley de Moisés, me he vuelto como uno de ellos, aunque realmente estoy sujeto a la ley de Dios, ya que estoy bajo la ley de Cristo. 22 Cuando he estado con los que son débiles en la fe, me he vuelto débil como uno de ellos, para ganarlos también. Es decir, me he hecho igual a todos, para de alguna manera poder salvar a algunos. 23 Todo lo hago por el evangelio, para tener parte en el mismo.

1 Corintios 9:20-24  (DHH)

Un gran problema de muchísimos predicadores alrededor del mundo es no buscar presentar el mensaje de Cristo de una manera que pueda ser comprendido por las generaciones actuales. Esta es la razón por la que las iglesias literalmente están envejeciendo. ¿Por qué las predicaciones de Jesús no pasan de moda? Por que la base no son las historias que Él conto: Un sembrador, pajarillos, tesoros, reyes y siervos, cenas y fiestas de bienvenida. El centro de todas esas parábolas era que representaban verdades eternas. Un reto que el cristianismo histórico siempre ha enfrentado es lo que yo llamo “la obsesión con la presentación”. Es posible llegar a sentir que tenemos que enseñar las mismas cosas cada vez de la misma manera porque sino le fallamos al mensaje. Soy fiel creyente de apegarnos al texto bíblico ya que mi fe es que es la Biblia es la Palabra de Dios. Pero lo que veo en la misma biblia es como Dios mismo se presentaba de diferentes maneras todo el tiempo, con tal de tener cercanía con su creación mas preciada: el ser humano.

Como sabemos, Jesucristo fue y es la revelación total de Dios. Pero aún en los inicios de la joven iglesia cristiana en el primer siglo Pablo volvió a decir: 16 Por eso, nosotros ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes pensábamos de Cristo según tales criterios, ahora ya no pensamos así de él.  (2 Corintios 5:16) ¿qué quería decir el Apóstol con estas palabras? Era obvio que muchos en aquellos días se podían jactar de haber conocido a Jesús en persona. Pablo era el único Apóstol que no camino con Jesús cuando Él estuvo en su cuerpo mortal, pero Pablo conoció al Jesús resucitado. Tal vez Pablo no conoció al galileo que usaba barba y sandalias, pero si conoció a uno que lo dejo ciego tan solo de verlo. No hablo con el hombre que usaba barba y le decían Maestro. Pero si escucho la voz que provenía de una luz majestuosa que ordeno al duro fariseo ir a pedir ayuda a un discípulo llamado Ananías. (Hechos 9:1-19)

Es por demás decir que Pablo nunca repite ninguna de las enseñanzas de Jesús en sus cartas, ni menciona sus parábolas como lo harían los evangelistas. El antiguamente llamado Saulo predico del Jesús que él conoció: Resucitado, poderoso, sin limites, transformador. Obviamente Pablo predico el evangelio de Cristo, su mensaje favorito era “anunciar a un Cristo crucificado” (1 Corintios 2:2,8). Pero eso no evito que llegara a los lugares que los mismos apóstoles no pudieron llegar como hablar con los estudiosos griegos, o con gobernadores y hasta pedir audiencia al mismo emperador romano.

Pablo era la siguiente generación, él entendía el idioma, las formas, las costumbres y usaba muy bien los recursos a su alcance. Su impacto es irrefutable.

Pero las generaciones cambian ¿Quiénes serán los próximos Pablos? ¿El Jesús que tú conoces es capaz de impactar esta generación? ¿Hablamos el lenguaje de nuestros jóvenes al igual que el de las personas de nuestras propias generaciones? ¿Tomaremos ventaja con valor de los recursos a nuestro alcance?

Espero que si!