¿Y tú? ¿A quien culpas?

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El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias.

Louise Hay

Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.

Gálatas 6:5  (NVI)

Estoy escribiendo este post desde Atlanta Georgia. Lleno de inspiración y gratitud en mi corazón por el presente que estoy viviendo. Entre mas me adentro en mi propia identidad como hijo de Dios y como el hombre que soy, mas consciente soy de que algunas de las armas mas poderosas que usa la maldad para destruir nuestras vidas son la ingratitud y la falta de tomar responsabilidad personal por nuestra vida.

Es sorprendente y diría alarmante como usamos la culpa para dejar nuestra propia responsabilidad a un lado y cargar a los demás con nuestras desgracias, fracasos y  prejuicios.

Algo que esta profundamente comprobado es que las personas maduras miran dentro de si mismas, las inmaduras buscan a quien culpar.

¿Cuántos miembros de iglesias culpan a sus lideres o a los otros miembros de cualquier cosa que pase en sus vidas?

¿Cuántos esposos acusan a sus esposas de sus arranque de ira y de perder el control de su temperamento?

No se diga en el trabajo o cualquier otro lugar donde nos relacionamos con otros seremos humanos.

¿Cómo seria tu vida si dejaras de culpar a otros y tomaras tu responsabilidad?

Me he mudado de casa cerca de 20 ocasiones. Y la mayoría de esas mudanzas ha sido a causa de servir en diferentes lugares donde nuestra iglesia tenga la necesidad. Como misionero y ministro constantemente cambio de lugar dejando detrás de mi una influencia y un trabajo en la vida de las personas. En muchos momentos he visto victorias extraordinarias en los ministerio que Dios me ha permitido servir pero también me he equivocado y en mi inmadurez, falta de preparación, falta de enfoque o de carácter (y podemos sumar y sumar) no deje la mejor influencia posible detrás de mi. Sigo aprendiendo y eso me entusiasma. El punto es que en el momento del cambio, algunas personas que estuvieron conmigo en algún ministerio o grupo; o  el nuevo líder que toma mi  lugar donde yo me encontraba surgen comentario como: “Las cosas están mal por culpa de los lideres que estuvieron antes”, “Miren todo el desastre que el antiguo liderazgo ocasiono”.

Escuchar eso de mi trabajo como líder duele, pero al tener en lo profundo que mi identidad viene de mi Señor y no de mi trabajo, ni de mi posición eso me ayuda a que con humildad poder escuchar y aprender, pero en realidad es algo que escucho constantemente de muchas personas que después de ¡años! Siguen culpando al líder anterior.

La vida ya es difícil por si sola, ¿de verdad queremos que nuestras iglesias, familias y centros de trabajo sean lugares donde llevamos la amargura y ansiedad para descargarla con las personas que nos estiman y aman?

¿Dios se merece nuestros reclamos diarios cuando es Él quien nos regala cada nuevo día?

Como ministro ahora reconozco la importancia de mantener una cultura a mi alrededor de franqueza y honestidad. Cualquier persona en cualquier momento puede hacerme preguntas difíciles, pueden expresar disconformidad y también su indignación si no estoy haciendo bien las cosas. Lo hago por que al final la libertad produce libertad, y la humildad genera humildad. Y el resultado de eso es que después de poder hablar con apertura y respeto de cualquier tema, por muy difícil que parezca es que ya no hay a quien echar la culpa del problema, malentendido o sentimientos heridos. Hablar nos sana a todos y nos hace tomar responsabilidad.

Como padre, como esposo y como siervo, se que soy el único responsable de mis actos, de mis emociones y de mi espiritualidad. ¡Nadie mas! Ni la iglesia, ni el liderazgo, ni mi familia, nadie en lo absoluto tiene la culpa de mis errores, carencias o falta de animo o de fe.

La biblia me asegura que “Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su propia grandeza y sus obras maravillosas.”2 Pedro 1:3 (DHH)

Ya tengo todo lo que necesito, no me falta nada. Todo lo demás solo son regalos, oportunidades, dones recibidos.

¿A quien culpas?

Pero mejor aun pregúntate: ¿Qué sucede cuando culpas a otros?

  1. Evitas el aprendizaje. Todo tiene una enseñanza detrás. Dice la biblia que todo es para bien de los que amamos a Dios. Cuando nos pasamos gran parte de nuestro tiempo señalando quien tiene la culpa de nuestras desgracias quiere decir que nos importa poco lo que Dios tenga preparado para nosotros, que creemos que Dios es un mentiroso o que al final no creemos en Él, ni en Su palabra. ¿Te habías puesto a pensar en eso?
  2. Culpar a los demás evita que trabajemos en equipo.  Cuando son los “demás” lo que fallaron y no yo, eso por si solo levanta una barrera que evita que podamos trabajar como un equipo.  Ya que destruye la confianza de unos en otros. He visto gran talento desperdiciarse solo por una cultura de desconfianza y falta de tomar seriamente responsabilidad. Esto ya no puede seguir pasando sino la consecuencia es que las personas que mas pueden generar cambio en nuestras iglesias y organizaciones no querrán estar con nosotros.

¿Cuál es la solución a este grave problema?

  1. Toma tu responsabilidad. Se que es duro, se que duele. Pero solo así dejaras de estar engañado (a). Al mismo tiempo es algo muy positivo. Hacerte responsable de tu propia vida y emociones y acciones te llevara a disfrutar mucho más de quien eres, de lo que haces y donde estas.  Conozco decenas de grupos que le echan la culpa del estado en que se encuentran al líder anterior que estaba a cargo; el punto es que ¡lo hacen por año! Y lo único que se pierden es de la enorme oportunidad de valorar sus fortaleces, y detectar sus defectos para poder cambiar. Y dejar de pensar que el cambio lo trae una u otra persona.
  2. Agradece. Hace unos minutos acabo presencie una platica impartida por Ann Voscamp. Autora del Best Seller del New York Times, titulado: “One thousand gifts” Donde nos inspiro a hacer una lista de mil dones o bendiciones que tenemos  en nuestra vida y alrededor. El llamado fue a vivir la vida con una actitud de gratitud. Es una triste realidad que vivimos en una de las sociedades mas ansiosas y depresivas de la historia de la humanidad. ¿Qué pasaría si cambiáramos nuestra costumbre de culpar y criticar a los demás y nos dedicáramos a agradecer a Dios primeramente y unos a otros por cada don, detalle, esfuerzo, animo, etc., que recibimos todos los días?

¿Crees que cambiaria en algo tu vida si adoptas esta actitud? Yo te lo aseguro.

Abrazos desde Atlanta.

12 comentarios en “¿Y tú? ¿A quien culpas?

  1. Hola, Alberto. Muchas gracias por tu trabajo y amistad. Me parece que tener contacto con personas que, aunque conozcas, están en otro contexto de vida, como tú, ayuda a mirar desde otra perspectiva las propias circunstancias. Permite trabajar más en buscar la objetividad. Sí, es muy importante hacerse responsible de uno mismo. Es importante aprovechar cada oportunidad decambio. El culpar a otros, es estéril. Es desperdicio de tiempo y energía. Creo que lo major es luchar por cambiar aquello que nos está deteniendo, además de llevarlo a Dios en oración, aunque nos prezca que los demás no nos ayudan, no les importamos o que inclusive, están en nuestra contra. Después de hacer todo lo que esté de nuestra parte, solo queda esperar la respuesta de Dios. (Sal 5:4)
    DTB

  2. Querido amigo, agradezco mucho tu escrito me ayuda mucho a mirar dentro de mi y reconocer cosas. Sabes tu fuiste un hombre que me inspiro hace añooos a amar la lectura el primer libro que me llevo a mirar las cosas desde diferente punto de vista fue un libro que tu me prestaste llamado el mártir de las catacumbas te acuerdas? Dios te usa mucho beto no dejes de creerlo nunca. Gracias.

  3. Amen Hermano gracias por tu talento y pensamientos hacerca un tema tan importante como el de dejar de hechar la culpa a los demas y tomar nuestra rens posabilidad

    1. Gracias a ti querido hermano. Fue tan especial estar con ustedes el fin de semana y ver todo lo que Dios esta por hacer en sus vidas y de nuestros hermanos en NJ. Recibe un gran abrazo

  4. Beto, muchas gracias por el trabajo que haces, por el tiempo que dedicas y aun mas por compartirlo con nosotros, donde nos llevas a reflexionar y reconocer. Personalmente me hace a mi mirar mi corazón y si, me duele reconocer que yo he llegado a caer en eso, y mirar como es tan fácil criticar y no haber mirado primero las cosas buenas. También he estado del otro lado cuando mi servicio en el ministerio ha sido criticado. Y te agradezco mucho lo que nos compartes. Me hizo pensar en poder compartir todo este alimento a los hmnos de nuestro ministerio. Reciban un fuerte abrazo de parte de Fabián y mio.

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